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Yo soy yo, y comparto circunstancias

DESPERTAR Y MORIR (El Club de los Jueves)

Soñó que dormía, y su sueño era tan profundo que le acercaba a las puertas de la muerte.  Sentía su cuerpo como flotando en el aire, disfrutando de una voluptuosidad que le arrancaba gemidos de placer. Su cuerpo se expandía ocupando todo el espacio y se hermanaba con las nubes y ocupaba poco a poco el universo.
El despertar golpeó por fases, no supo cuál de sus sentidos fue el primero, pero poco a poco, todos fueron ocupando su lugar y su función en su cuerpo.
La mente dio la orden a los brazos y a las piernas de estirarse y desperezarse, pero en vez de eso, se encogieron.  Se curvó la espalda, y las rodillas se juntaron con el mentón, en una postura ya conocida desde antes de nacer. Los ojos, en vez de abrirse, se cerraron con fuerza, intentando negar la evidencia de que llegaba un nuevo día.
Un segundo, un minuto, una hora…. No supo cuánto tiempo estuvo así, encogido, sin querer nacer, pero sus mismos músculos gimieron por la inmovilidad y se fueron moviendo hasta abrirse de nuevo y conformar un cuerpo.
Aun sin abrir los ojos, los pies salieron de la cama y tantearon el suelo en busca de las zapatillas, mientras su torso se enderezaba y quedaba sentado en la cama.
Se frotó la cara con las manos, masajeando los parpados, como animándolos a abrirse y restañando las pestañas.
Entró la luz en su cuerpo, a través de una delgada rendija al principio y a retina plena después, hasta comprobar, una vez más, que todo seguía en su sitio, la lámpara la mesita de noche, el armario.
Poco tiempo en el baño, la imprescindible micción mirando al techo, y renunciando al lavabo y a la ducha.  Luego se fue vistiendo lentamente, la ropa interior, la camiseta, los pantalones, el cinturón de explosivos, la camisa….
Empezaba un nuevo día.

7 gener 2010 Posted by | Relatos | | 9 comentaris