X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

JUANA MORA

Cuando un puntaprimero se va, algo se muere en el alma. Adiós, Juana, adiós, te recordaremos siempre, seria, honesta, trabajadora. Eran tiempos en los que el tener algunos años mas que nosotros,  te hacían un poco lejana, pero siempre con la “sonrisa Mora” en la boca, siempre amable.
Recuerdo el patio del “hotel” en los bailes tan entrañables, los dos círculos de cemento que eran las pistas, bordeados de sillas, donde los ojeadores y las ojeadas intercambiaban miradas.

Y en estas pistas, un día, un camarero pelirrojo, se lanzó unos bailes con Juana. Los que asistimos al evento quedamos un poco sorprendidos, porque a Juana siempre se la veia con el delantal del trabajo. Y verlos bailar pegaditos amenazaba evento.

Incluso alguien se atrevió a murmurar por lo bajini: Pobre Cholo, éste se lleva la primogénita y la herencia.

Y éste resulto ser un buen chaval, y se la llevó al huerto, pero no para medrar, sino para dar nueva fuerza a la saga.

José, inconfundible José, con tus cabellos de zanahoria y tus pecas, tu sonrisa franca y abierta, siempre a su lado, figura de bon gourmand, dicharachero  y alegre.

En el velatorio, cuando Cholo se me abrazó y dijo medio llorando: “No es aquí donde teníamos que encontrarnos, no es aquí.” a mi, también se me cayeron las lágrimas, porque tenia razón, no es buen sitio el velatorio, nuestro lugar estuvo y tendría que estar siempre frente a la playa, en la terraza del hotel, jugando vibrantes partidas de ajedrez o cartas, tomando pallofas, viendo en las pistas como se formaban amores.

La tristeza se me fué cuando después de dar el pésame a José, vi junto a el a una chica joven, pecosa y pelirroja. Tu eres su hija, dije pese a no conocerla, y ella, sonrió. Adios Juana, dejas huella y herencia, te recordaremos siempre.

11 febrer 2015 Posted by | Personal | | Deixa un comentari