X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

A los que seguís matando.

Pienso en Garcia Lorca en el setenta y cinco aniversario de su muerte.

Pienso en los que por activa o por pasiva lo mataron.

Los que de pensamiento palabra u obra, mataron al poeta y a tantos otros, solo por el hecho de no pensar como ellos ni decir lo que ellos decían.

Pienso en los asesinos que nos robaron no solo su vida sino también su obra inconclusa y rota.

Los asesinos, impasibles y fríos, siguen alabando al poeta y obviando su muerte cruel y villana, como si no fuera con ellos, como si el culpable fuera el destino cruel y maldito.

Hay demasiados muertos en la cuneta, hay todavía demasiados muertos en fosas comunes y anónimas.

Por eso, en este día, quiero deciros a vosotros,

a los encubridores de asesinos,

a los que no os duele la muerte ajena,

a los que queréis pasar esta página vergonzante de nuestra historia sin leerla.

Que la historia está para releerla una y otra vez, por si por una vez, somos capaces de aprender de ella.

Por si somos capaces de evitar el odio, este que nace diminuto, pero que luego crece como un virus, se expande, se multiplica, y pasa de cosas banales a vitales y explota al final llenando de muertos las cunetas.

A vosotros, los que decís que hay que olvidar, pensad que muchos, no podrán olvidar jamás lo vivido.

Los que vieron como se llevaban a matar a sus padres y hermanos, jamás podrán, aunque perdonen, olvidar aquellas imágenes.

Los que vieron pasar camiones llenos de cadáveres que volvían del paredón, no pueden cerrar los recuerdos a tanta infamia.

Los que no vivieron ni sufrieron la masacre franquista de posguerra, no tienen derecho a pedir olvido.

Por eso, hoy, el recuerdo del asesinato de Federico Garcia Lorca, es también el recuerdo de miles de muertos que no eran “afectos” al fascismo que ganó la guerra.

No sigáis matando los recuerdos, ya hubo bastantes muertos, hora es que se recuerde lo que nunca tenia que haber sucedido.

Trabajemos juntos para que lo que pasó, nunca mas se repita.

Trabajemos desde abajo, no dejando crecer al odio pequeñito, que no encuentre alimento en nuestro corazón, que no crezca y se multiplique.

Que no nos ofusque nunca la ira, y no se ponga el sol sobre nuestro enojo.

No dejemos sin restañar las heridas, pongamos sobre las mal cicatrizadas el ungüento del perdón sincero, intentemos pasar la página una vez leída y aprendida la lección, una vez curadas las llagas, y escribamos una nueva

En la que el odio, y el rencor, no tengan cabida,

donde nadie se crea dueño y señor de la verdad,

donde impere el respeto y la humildad.

Descansa en paz Federico, a muchos hoy nos embarga la pena. Ojalá pudieran compartirla también  tus asesinos y los que siguen perpetuando la infamia.

19 Agost 2011 Posted by | Denuncia | , , | 1 comentari