X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

Energumelandia

Algunas veces, me han llamado energúmeno, y tengo que reconocer que si, que a veces, me he comportado como tal.

Pero vamos a ver, analicemos.

A una persona que va a unos almacenes, y no encontrando aparcamiento, mete el coche detrás de dos que están en batería, y se va tranquilamente a hacer las compras, ¿como la catalogaríais?

Resultó ser un hombre mayor, con aspecto de bueno. Salió después de que yo atronara el aire a bocinados y de que los empleados del almacén salieran a decirme que tranquilo que ya llamaban por megafonía que había un coche que no dejaba salir a otro del aparcamiento.

Cuando yo salí del local, había unos ingleses que ya estaban esperando que les sacaran el coche de detrás porque no podían salir. El mio, haciendo veinte maniobras, quizá hubiera podido salir, pero me pareció injusto irme y dejar a aquella gente en la estacada. Eran por lo visto mas tranquilos que yo y esperaban pacientemente a que les dejaran salir.

El hecho de que aquella gente ya estuviera esperando me hizo desistir de esperar los diez segundos que me concedo normalmente antes de montar en cólera, y empecé el concierto de pito.

Lo hice a conciencia, pitidos largos, cortos, consecutivos, de todo tipo, mi coche, tiene además un buen sonido, no de cordero degollado, sino de toro enfurecido.

Así y todo, tardó el terrorista de la libertad en salir. Y además lo hizo con paso tranquilo, sin inmutarse. Es decir, intentando no inmutarse, porque cuando empezó a oír lo que le dije y con el tono que lo hice, no sabia donde meterse. Le dije casi de todo, evité los epítetos fáciles e soeces como cabrón maricón e hijo de puta, porque no venia al caso, hay que ser didáctico incluso en los insultos, pero de cretino, sinvergüenza e irrespetuoso con los demás, no le salvó nadie. Intentó defenderse diciendo que no había encontrado aparcamiento, pero como podéis suponer esto le valió otra andanada.    -¡¡¡¡Y porque no has sido capaz de encontrar aparcamiento tienes que joder a los que lo tienen. ¡¡¡¡.  Me olvide de decirle algo tan moderno como:  ¡¡ Tu quien te crees que eres, ¿Andrea Fabra?

Los ingleses me miraban asustados, temiendo un estropicio, hasta que me giré hacia ellos, les guiñe un ojo y esboce una sonrisa. Ellos estallaron en carcajadas, creo que aún se están riendo.

Y es que para insultar a alguien, no hay que estar enfadado, basta querer hacerlo, o pensar que debes hacerlo, que hay que educar a los malvados. Si estas enfadado, se te va el control y no sabes poner la cara adecuada, el tono duro, el gesto iracundo y la mirada furiosa.

La única pregunta que me hago es saber cual hubiera sido mi actuación si en vez de un anciano canoso hubiera sido un negro de dos metros de alto y uno de ancho, o una chica minifaldera de sonrisa fácil y dulce.

No me gusta presumir, pero en el caso de la chica, lo tengo claro, en el del negro, no tanto.

26 Juliol 2012 Posted by | Humor | | 7 comentaris