X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

Truc, que tengas felices sueños.

La eutanasia en los perros es legal. Ignoro la frecuencia con que se practica, pero la expresión “L’hem tingut que llevar” (Lo hemos tenido que quitar), es habitual, se pronuncia con expresión triste, y yo quiero creer en la sinceridad de los que la pronuncian.

Con que medida y criterios se aplica? ¿Hay algún tipo de control?

No lo se, pero de alguna manera los dueños deberian ser responsables de como se comportan con sus mascotas.

Creo que en determinados casos es necesaria, y no quiero ser yo juez de intenciones ni de personas, solo quiero contar la pequeña historia de nuestro perro Truc.

Truc era un perro fantástico, mezcla de Pointer y Braco. Fue el primero que tuvimos y lo traje a casa por navidad, como los turrones. Lo compré cuando ya tenia cuatro meses y tuve que elegirlo entre los dos que le quedaban a la madre, que según me dijeron era una muy buena cazadora.

No tengo mucha simpatía por los que usan sus perros para cazar, he oído y leído demasiadas crueldades con estos canes. Quizá el error sea el oficio de cazador, la pasión por matar, la caza como persecución y acoso.

Siempre he pensado que las conductas de las personas conforman su carácter. En esta linea, los cazadores, los azuzadores y asesinos de bestias en fiestas de pueblos, los asistentes a corridas de toros, peleas de gallos y otras barbaridades similares, lo que consiguen es embrutecerse a si mismos y llevar a cabo hechos impensables para un humano sensible, o simplemente para un humano-humano.

No se si Truc hubiera sido más feliz con un cazador, cuando lo llevábamos al campo era espectacular ver como saltaba  sobre los matorrales persiguiendo bandadas de pájaros que volaban bajo. Llevaba la caza en la sangre y era bonito verle plantado con una pata encogida y la cola recta como un palo.

Pero no le tocó cazar ni perseguir conejos, tuvo que conformarse con ser un can de casa, amigable y amoroso que movía la cola a todo el mundo, incluso al cartero.

Truc, un día, en el patio tuvo una pequeña convulsión de la que se recuperó enseguida. Nos dejó preocupados, pero no hicimos nada, pensando que era una cosa puntual. Cuando se repitió, lo llevamos al veterinario, que dijo que eran episodios de epilepsia y que la única solución era medicarlo. Empezamos con el luminal diario, primero una pastilla y luego dos. Los ataques eran cada dos o tres meses y duraban unas horas, luego el perro se recuperaba y todo seguía igual. Pasamos asi unos dos años.

Era duro sujetarlo cuando empezaban las convulsiones, calmarlo y luego irlo vigilando porque quedaba como si estuviera ciego, totalmente desorientado dando vueltas a la habitación de una manera impulsiva. Recuerdo que me lo llevaba arriba al dormitorio donde tenia el campo acotado y no se podía hacer daño, yo me tumbaba en la cama lo acariciaba cada vez que se acercaba. Poco a poco se tendía en su colchoneta y se dormía.

Tuvimos que ponerlo a dormir con nosotros, no fuera a tener un ataque por la noche. Cada día le poniamos su manta a los piés de la cama, y cada día, después de dormir un rato donde le habíamos indicado, se levantaba, y con la pata iba arrastrando su cama hasta ponerla en el suelo, junto a la mesita de noche. Me acostumbré pronto a no poner los piés en el suelo de golpe, él siempre estaba allí, acunado. La verdad era que me encantaba verlo cada día situarse junto a mi.

Quizá el día peor fue una noche, en la que no conseguíamos que se calmarla y tuve que llevarlo en brazos a las doce de la noche a casa del veterinario porque este no quiso venir a casa. Luego, además de cambiar de veterinario, aprendimos a inyectarle el pentotal en casa.

Como todas las cosas que van mal, siempre pueden ir peor, y en dos ocasiones en las que salimos unos dias de vacaciones tuvo unos ataques mas fuertes que nunca. Esto me ha dado mucho que pensar por si fuera la ausencia de sus amos lo que le moviera a estar peor. Mis hijos, que se habían quedado a su cargo, se comportaron como se esperaba de ellos, y lograron calmarlo y asistirlo, pero la segunda vez, no se llegó a recuperar del todo. Cuando llegamos del fin de semana que pasamos fuera, lo encontramos ya muy mal, un día después, murió.

Truc era un perro muy mio. Cristina dice que ella nunca pudo contactar demasiado con él, en cambio a mi me tenia un afecto muy especial.

Desde un principio, hice callar a todos los que al saber de su enfermedad, dicen, sugieren, comentan…. que hay que matarlo.

Tuve muy claro que era una decisión que me correspondía a mi, que la tomaría si lo consideraba necesario pero que no tenia ninguna prisa y que no me achucharan en este sentido.

Lo que me cabrea de estas cosas es que es siempre, el más tonto, el que apenas lo ve, el que pasa de el cuando viene de visita, el que no padece sus crisis, es el que , poniendo cara de cordero degollado te aconseja con voz compungida que “hay que quitarlo”.

Las personas tendrían que saber que hay que callar cuando las palabras no son mejores que el silencio.

Truc, murió en mis brazos, cuando yo ya había decidido que había que darle la infección letal, pues estaba sufriendo y su deriva era ya irreversible.

Es decir, que de hecho, yo practiqué la eutanasia a mi perro, al menos de intención, pero como muestra de afecto y cariño, no para quitarme un engorro de encima.

Y él, que era un perro muy buena persona, me ahorro a mi el sufrimiento de hacerlo. Su collar está en casa expuesto en la pared. Ningún perro lo va a usar nunca, y por lo que a mi concierne, estará allí siempre.

Truc, que seas muy feliz en el cielo de los perros.

28 Setembre 2011 - Posted by | Personal |

7 comentaris »

  1. Frederic, iba a decirte que eres mala persona por haberme hecho llorar a moco tendido, pero no puedo decirtelo ni en tono de broma.

    Eres un tío grande. Ya lo sabía, pero esta forma de abrirnos tu corazón y contarnos la triste historia de Truc…, vamos que me has dejado sin palabras.

    Por supuesto subiré esta historia a tuamigoelperro, y sé que la gente que entra llorará como he llorado yo, pues todos los que amamos a los perros hemos pasado por algo similar y es duro, muy duro.

    Un fuerte abrazo, de todo corazón, de este tu amigo.

    P.D.: Espero que Truc y Rolo estén felices juntos estén donde estén y por fin hayan dejado de sufrir.

    Comentari per erprofe | 28 Setembre 2011 | Resposta

    • Alguien dirá que somos unos flojos, porque a mi tambien me saltaban las lagrimas mientras lo releia. Me rio yo de los que se dicen fuertes y duros. Que les den…

      Comentari per xarbet | 28 Setembre 2011 | Resposta

      • Tú yo ya hemos hablado de ésto, prefiero ser PERSONA a ser un HOMBRE, tú ya me entiendes.

        Comentari per erprofe | 28 Setembre 2011

  2. Pero no fué una historia triste. Truc fué feliz en su vida y nosotros tambien con él, padecimos su enfermedad juntos. Cristina que ella misma dice que no tuvo mucho feeling, era la primera en cuidarlo, curarlo y en su caso ponerle la injección para que se calmara. Su dulzura con Truc fué infinita. Fué una historia de perros y amos como tantas de las que hay en la vida.

    Comentari per xarbet | 28 Setembre 2011 | Resposta

    • Pero no en todas los dueños dan tanto amor como le disteis Cristina y tú. Los perros siempre lo hacen pero los humanos….

      Comentari per erprofe | 28 Setembre 2011 | Resposta

  3. Vaig tenir un gos que li deien Trasto. Ens el regalaren amb més o menys un mes, pel naixement del meu fill Jordi. Era fill d’una pequinesa que s’havia escapat de casa, i de no-se-sap-qui.

    Amb divuit anys, Jordi, feu el camí de Sant Jaume, amb alguns companys de classe, i no sé si per l’absència del germà, o per l’evident edat, quedà paralític de les potes de darrere, i començà a ulcerar-se.

    Quan el meu fill ho sabé, ens demanà, per favor, que intentéssim aguantar-lo fins que ell tornés.

    Una injecció el va reanimar una mica, però, als pocs dies tornà a recaure.

    Finalment, el tres d’agost de 2003, diumenge, ja tornat Jordi de Santiago, davallarem ell i jo al veterinari i el deixàrem sobre la taula. Jo li acaronava el cap, mentre el meu fill tenia la seua pota entre les mans. Trasto va anar dormint-se a poc a poc.

    Encara ara, se m’entelen els ulls quan ho recorde.

    Comentari per julio navarro | 28 Setembre 2011 | Resposta

    • Per fer el que veu fer, es necessita amor i valentia, de la bona, la que no fanfarroneja. Peró els ulls, sempre ens trairan al recordar-ho

      Comentari per xarbet | 28 Setembre 2011 | Resposta


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