X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

GUERRA DE PAELLAS.

 

A ver si nos enteramos, tirar tomates, vino, agua, avellanas para divertirse es un atentado contra la naturaleza, contra el sentido común y una apología de la estulticia.

Es evidente que esto solo lo pueden hacer los que tienen un superávit de estas materias. No van a tirar agua en Smara, ni vino en Suecia. Tampoco tomates en el cuerno de Africa. Esto es un “privilegio” de los pueblos que tienen un excedente o que pueden pagarse el dispendio.

Si el ejemplo cunde, ¿Quién no nos dice que pronto no se vayan a hacer guerras de la sandia, por ejemplo? O de higos, uva, fresas…..

El otro dia en una tertulia surgió la posibilidad de hacer una guerra de paellas. No de sartenes, que seria un poco lesivo para las cocorotas, sino arroz cocinado en paella. Se montarían unos grupos para cocinarlo, ganaría el que lo hiciera mas graso y más pastoso, y luego empezaría una guerra en la que en vez de comerlo, digerirlo y cagarlo, que es como se hace habitualmente, empezaríamos a tirarlo unos contra otros a ver quien queda mas pringado, cuanto mas puerco te pongas y mas embadurnes al otro, mas disfrutas. El arroz, naturalmente, “de senyoret” no sea que algún langostino impacte en algún ojo propio o ajeno.

Estoy indignado no solo por el hecho en si, sino por la frivolidad con la que los medios audiovisuales enfocan el tema, como si esta barbaridad moral fuera lo mas habitual para atraer turistas y para fomentar la economía.

Supongo que la ecuación es la siguiente: Ciento veinte mil kilos de tomate a un euro por kilo, son ciento veinte mil euros. Si vienen veinte mil personas y consumen por valor de veinte euros por persona, son cuatrocientos mil euros de caja. Los numeros cuadran, incluso el sector textil también está de fiesta, porque en estos eventos se rompen camisetas, se estropean pantalones y se dejan para el arrastre zapatos y calcetines.

Y de trasfondo, como catalizador necesario, el alcohol. No se puede concebir un evento de estas características sin el uso y abuso de alcohol. Alcohol como droga, pero también como solución y deshinibidor de conductas. ¿ Cuantas cervezas necesito para comportarme de manera libre, sin perjuicios y para olvidarme de todo?

Y yo, desde mi impotencia, porque aun creo en los valores de la persona y en la integridad moral, quiero denunciar algo y claro, el uso de alcohol y otras drogas para divertirse, el uso de alimentos para tirarlos, y la estupidez colectiva como reclamo turístico.

Se que remo contra corriente, que todo el mundo se ríe mucho tirando tomates y rociándose con vino pero es una risa irracional impropia de personas.

Solo me queda una duda. ¿Si a estos actos solo asistieran hombres, si no hubieran chicas con camisetas rasgadas y transparencias reveladoras. Si la multitud no conllevara también roces y contactos mas o menos buscados?, ¿Sería la fiesta la misma?.

Porque en estas cosas, y por desgracia, las chicas son tan tontas como los chicos, si al menos ellas tuvieran mejor sentido común.

Estoy indignado no solo por los ciento veinte mil kilos de tomates, sino por los cuarenta mil cretinos que asistieron al acto.

Es la plebe, querido Sancho, como diria Don Quijote. La muchedumbre enardecida, el opio de los cerebros. Si estos majaderos son los que votan en las elecciones, está claro que nuestra democracia va camino a convertirse en una Oclocracía, la cual, naturalmente, bebe de la demagógia.

1 Setembre 2011 - Posted by | Denuncia | ,

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