X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

FUMANDO ESPERO

¡¡Como me gusta esta cancion de Sara Montiel ¡¡¡   Rebosa sensualidad… ¡¡¡ te quiero Sarita.¡¡¡

Hubo un tiempo que se podía fumar en casi cualquier parte. Salvo en los cines, en las iglesias y en los lavabos de los aviones, no había restricción alguna, y así y todo, seguro que de las iglesias habría que excluir las sacristías y locales anexos.

Yo he pertenecido a esta generación de fumadores libres. Mis nietos no podrán decir lo mismo. El 2011 será el año en el que las restricciones al humo habrán llegado a un nivel muy, muy alto.

Fumar era una actividad social. Alrededor de las volutas se hacían negocios y se cerraban acuerdos.

Fumar ayudaba a pensar, a relacionarse, a ligar por supuesto, y los niños, que querían ser mayores, empezaban cuando podían a hacerlo.

Cuando estabas solo, sentado en un bar, encender un pitillo  hacia que te sintieras más acompañado, como si el pitillo y tú compartieran destino.

¿QUÉ HA PASADO?

Que de una impunidad total de las tabacaleras para vender y promocionar el tabaco, se ha pasado a un acoso creciente de su actividad y comercialización, y que este movimiento en contra, se ha extendido a los consumidores.

Las multinacionales del tabaco, campaban impunemente, produciendo diferentes marcas, con cajetillas de llamativos colores y formatos ideados para fomentar su consumo, no sólo en base a los efectos adictivos del tabaco, sino también para buscar la novedad y el snobismo.

¿Quien no recuerda haber fumado un LARK, con su doble filtro con carbón en medio, o lucido la elegancia de la cajetilla de un DUNHILL, o la petulancia de un MORE, e incluso presumido de ser un fumador entendido sacando un DAVIDOFF?

De todos modos, lo que primaban eran los CELTAS CORTOS, los BISONTES y CHESTER, es decir, el tabaco-tabaco, el de los días cotidianos, el que invadía los pulmones de nicotina y te dejaba la boca llena de briznas.  La aparición de filtros fue un primer indicio de que algo había que proteger, y en este sentido,  los estudios médicos, poco a poco fueron tenidos en cuenta, la población empezó a movilizarse y  a cuestionar el uso del tabaco.

El primer paso fue prohibir su publicidad. No era solo una cuestión médica, había motivos económicos, se sabia y aceptaba el efecto directo del tabaco con las enfermedades, y los seguros médicos tenían algo que decir.  El varonil vaquero de MALBORO, que aspiraba un cigarrillo con las agrestes montañas de fondo, fue retirado de nuestras retinas.

Luego se incluyó el aviso en las cajetillas en las que se indicaban los efectos perjudiciales del tabaco en las personas. En letras grandes y negras nos indicaban: “FUMAR PUEDE MATAR”. Publicidad directa, pero subliminal a la vez, machacona, constante, otros eslóganes parecidos, se repetían en nuestras retinas.

Circulaba una anécdota, supongo que inventada, de uno que rechazó en el estanco una cajetilla que ponía: “FUMAR PRODUCE IMPOTENCIA”, pidiendo que se la cambiaran por una que pusiera “FUMAR MATA”.

Los dos movimientos estaban en marcha, presión a las empresas, presión al consumidor.

Apareció una figura nueva, la del fumador pasivo, que indicaba que fumar no era algo que concernía sólo al consumidor, sino también a su entorno. Esta creo que fue la puntilla, uno podía decidir fumar o no, pero también podía impedir que lo hiciera otro en determinados ámbitos.

El fumador que sacaba la cajetilla y la ofrecía a sus contertulios temiendo que se la vaciaran, cedió  paso al que la saca medio a escondidas y pidiendo perdón. Al que la sacaba, porque ahora ni eso, el proceso ha terminado con la prohibición por parte de las autoridades de hacerlo en cualquier lugar publico.

¿ CONCLUSIÓN ?

Que los tiempos cambian, y así hay que aceptarlo, la sociedad evoluciona, los criterios se modifican y lo que ayer estaba permitido hoy no.   Es inútil darle mas vueltas de tuerca o intentar ir contra corriente, hechos y costumbres antes lógicos y cotidianos pasan a proscritos. ¿Cuantas cosas permitidas ayer no lo son hoy en día?   La lista seria interminable, porque tendríamos que empezar por los que quemaban a los infieles en las hogueras.

A los fumadores no se les impide hacerlo, lo que tienen restringido es el lugar. A mi me gusta compararlo con la masturbación, uno es libre de hacerlo, pero no en cualquier sitio, el que decida hacerlo en el supermercado, entre la estantería de frutas y los yogures, no va a encontrar demasiada comprensión ni apoyo, y eso que no existe todavía la figura del masturbador pasivo.

Para terminar, una imagen más actual de SARITA MONTIEL cantantando su FUMANDO ESPERO.  No hay cosméticos, afeites ni operaciones de estética que puedan vencer al paso del tiempo.

8 gener 2011 - Posted by | Sociedad | , , , ,

3 comentaris »

  1. En principio no estoy en contra de la normativa, aunque me parece un poco exagerada. Sin embargo, pasados los primeros días sí que me estoy dando cuenta de que a los fumadores compulsivos como yo nos puede canbiar bastante la vida. No poder estar en un sitio público cerrado más de media hora seguida hace que uno se tenga que plantear dejar de fumar definitivamente (cosa que me estoy planteando en serio) o dejar de ir a bares, restaurantes, etc.
    Y no deja de tener su aquel que una ley consiga que uno cambie tanto…

    Comentari per Antton | 8 gener 2011 | Resposta

    • La compulsión, junto a algunos problemas respiratorios fue lo que me decidió dejar de fumar. Ahora lo hago de vez en cuando, los fines de semana si vienen mis hijos. Ahora es un placer, y no temo volver a la adicción diaria. Planteatelo así, no renuncies al placer, pero dosificalo.

      Comentari per xarbet | 8 gener 2011 | Resposta

    • Es muy complicado conseguir un equilibrio que satisfaga a fumadores y no fumadores. En casa hay libertad para fumar, pero reconozco que cuando se juntan varios fumadores empedernidos el ambiente llega a ser desagradable. Lo mismo pasa en los bares y restaurantes. Ayer, sin ir más lejos, estuve tomando un café en un establecimiento que siempre olía de forma desagradable a tabaco y el cambio fue una gozada.
      Y si lo noto yo que fumo de vez en cuando, imagina lo que lo deben agradecer los que no han fumado en su vida.
      Supongo que la ley era necesaria, aunque jorobe, y que todos lo iremos asumiendo como se ha hecho en otros países europeos.
      Muxu

      Comentari per Rauxa | 12 gener 2011 | Resposta


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