X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

EL DIA DEL ORGULLO MARICON.

Me molestan los maricones , las mariconerias y las mariconadas. El esperpéntico espectáculo de la celebración del día del orgullo gay es,en mi opinión, de una estupidez rayana en el cretinismo.

Recuerdo de joven, que los tontos, los sonados, las putas, los maricones y los mariquitas formaban parte de un subgénero urbano que era objeto de burlas y mofas por parte de la población .

Asi, de bote pronto, citaría  a Pulaina, a Jimmy pistolas, al Sheriff, a Lorenzo es tonto, a Jaume seu, auténticos personajes en una ciudad provinciana en la que la gente todavía no se recluía en las casas para ver la televisión, y en la que las calles tenían vida propia.

Pero las estrellas de este elenco de animadores de la calle, los que mas sorprendían a un niño de seis o siete años, eran los maricones y los mariquitas. Mas tarde descubriría que también existía otro subgrupo muy escondido que eran las tortilleras, un autentico misterio para el, que no concebía como podían follar dos mujeres, se imaginaba que se frotaban las vulvas entrecruzando las piernas, postura que le parecía harto incomoda.

Mariquita era el hijo del bar La Parrilla, al que su padre le daba palos porque se iba a jugar a muñecas con las niñas en vez de ir con los chicos. Era un chico obstinado y serio, y pese a su pluma evidente, bastante popular…, excepto cuando Salvador cogía el palo.

En cambio, el hijo del dueño de la librería Fiol, era maricón. Era un chico guapo y elegante que se paseaba como un pavo respondiendo con desprecio a los insultos que le dirigían. Por la noche, frecuentaba con asiduidad las calles oscuras que llevaban al puerto, donde muchos marineros se sacaban unas pelas, y el maricón sus malos humores.

Y también, claro está, estaba la familia Lagarto. Cuando paseaban por la calle, los niños les seguíamos y les insultábamos.  Algunas veces incluso volaba alguna piedra. Eran cuatro hermanos, y siempre iban juntos. Las dos hermanas eran putas y ellos maricones, uno de ellos, creo que el mayor, era además un poco tonto. Nunca sabré sus nombres, ni por qué  les llamábamos lagartos. Lo que si estaba claro es que tenían asumido su papel y su popularidad. También tenían sus momentos de gloria en algunos tugurios del barrio del carmen. Posiblemente, algunas personas que les despreciaban e insultaban de día, los buscaban en la oscuridad de la noche.

Son historias reales de marginalidad, podría citar algunas más, como el panadero que también frecuentaba rincones oscuros, que murió años más tarde victima de una puñalada, o de Juanita la planchadora que con el tiempo se convirtió en mujer, no se si gracias a la cirugía o a las hormonas. La ultima vez que la vi, con su disfraz de mujer y sus labios mal pintados conducía un camión de transporte. Se había convertido en un auténtico adefesio, la delicada planchadora que se ganaba la vida con su meticulosidad en dejar las camisas sin una sola arruga, había engordado y envejecido, y lo había hecho mal. Seguía manteniendo su actitud mezcla de maricón y puta vieja y también, su mirada de desprecio hacia los que se la/lo miraban con sorpresa.

Hoy, afortunadamente, la mayoría de personas pueden vivir su sexualidad dentro de la sociedad, sin tener que cambiar de acera ni buscar armarios. Es un gran avance que demuestra que la gente ha madurado y la civilización también ha llegado al sexo.

Quizá el mayor avance social sea que la gente ya no considera a los homosexuales unos degenerados sexuales, y que no deben ser discriminados ni marginados, sino que reconocen que aman a otros del mismo sexo, y que este sentimiento es legitimo y últimamente también legal.

También ha mejorado el lenguaje, palabras como maricón o bollera no son políticamente correctas, y las palabras gay, lesbiana o simplemente homosexual, se pronuncian con mucho más respeto.

Por eso mismo, por el gran avance que se ha producido en éste sentido es por lo que me sorprenden espectáculos como la celebración del día del orgullo gay.

No se debe presumir de ser hetero de la manera que no se debe presumir de homo. ni lo uno ni lo otro, y veo peligrosa la tendencia de algunos colectivos homosexuales de hablar de orgullo, como si los demás no estuviéramos a su altura.

Y yo sigo pensando que una cosa es ser homosexual y otra hacer mariconadas, y como he vivido épocas felizmente superadas, me sorprende que haya personas que sigan insistiendo en usar su sexualidad para diferenciarse del resto. Como si no quisieran salir del gueto e integrarse en una sociedad moderna y libre.

Y aparte del hecho de que si se quiere marginar a alguien lo más fácil es dedicarle un día para hacerle un homenaje, eventos como el día del orgullo gay, me parecen de un patetismo insultante, poco o nada que ver con la libertad y mucho que ver con lo degenerado y lo sucio.

Salvo que lo que quieran es que les sigan tirando piedras.

8 Setembre 2010 Posted by | Sociedad | 26 comentaris