X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

MIGUEL HERNANDEZ. Cronología e intento de manipulación.

Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela el 30 de octubre de 1910.
El padre, Miguel Hernández Sánchez, se dedicaba a la crianza y pastoreo de ganado. Su madre, Concepción Gilabert Giner, se ocupaba de la casa.
El matrimonio tuvo, en total, siete hijos, de los que sólo sobrevivieron cuatro: Vicente, Elvira, Miguel y Encarnación.
1919.Su padre consigue que le admitan en las Escuelas del Ave María, anexas al Colegio Santo Domingo. A la edad de nueve años se inicia el aprendizaje escolar de Miguel
En el curso de 1924 se incorpora Miguel a las clases, donde también estudiaba Ramón Sijé, el que más tarde sería su gran amigo.
En marzo de 1925 tiene que abandonar sus estudios en el Colegio Santo Domingo ante la crisis económica que atraviesa su familia.
Período comprendido: 1925-1931
Se forma el llamado “Grupo de Orihuela”, como fruto de la amistad entre Carlos Fenoll, Miguel Hernández y Ramón Sijé..
.Período comprendido: 1931-1936
En 1931 realiza su primer viaje a Madrid y, al no encontrar el apoyo que esperaba, regresa a Orihuela. En 1933 se edita su primer libro, Perito en lunas. En 1934 realiza su segundo viaje a Madrid. En septiembre formaliza su noviazgo con Josefina Manresa.
En 1936 publica su “Elegía” dedicada a Ramón Sijé, fallecido en diciembre de 1935. Se edita su libro de poemas El rayo que no cesa. Termina su obra teatral El labrador de más aire. Se incorpora al Ejército Popular de la República. Es nombrado Comisario de Cultura.
Período comprendido: 1937-1942
En febrero de 1937 es destinado en Andalucía al “Altavoz del Frente”. En marzo se casa con Josefina Manresa. En diciembre nace su primer hijo, Manuel Ramón.
En otoño de 1938 muere su hijo y ello provoca una serie de poemas que anuncia en su libro Cancionero y romancero de ausencias. Escribe el drama Pastor de la muerte. Actúa como soldado, y como poeta, en diversos frentes.
En 1939 nace su segundo hijo, Manuel Miguel. En abril el general Franco declara concluida la guerra. Miguel intenta escaparse a Portugal, pero se lo impide la policía portuguesa y es entregado a la Guardia Civil fronteriza. Tras su paso por Huelva y Sevilla, en la prisión de Torrijos en Madrid, donde compone las famosas “Nanas de la cebolla”. Puesto, inesperadamente, en libertad, es detenido de nuevo en Orihuela. En 1940 se le traslada a la prisión de la plaza de Conde de Toreno en Madrid. Es condenado a la pena de muerte.
Más tarde la condena es conmutada por la de 30 años de prisión. En septiembre, es trasladado a la prisión de Palencia y en noviembre, al penal de Ocaña.
En 1941 es trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante. Se manifiesta una grave afección pulmonar que se complica con tuberculosis.
En 1942 muere en la enfermería de la prisión alicantina y es enterrado en el cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante. Contaba, a su muerte, con 31 años de edad.

La poesia Nanas de la cebolla, la escribió desde la carcel, al saber que su hijo solo tenia cebollas para alimentarse.

Me enardece tanta tristeza, y no puedo contener las lágrimas cada vez que la leo.

Estos días, los fascistas de Orihuela, con su alcaldesa a la cabeza, están presentado un libro en el que manipulan las poesías de Miguel Hernandez, para convertirlas en un panfleto contra el gobierno y a favor de Esperanza Aguirre.

Malditos sean los pérfidos amañadores de la historia y de la verdad.

Nanas de la cebolla

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre su cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma, al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pones alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
y el niño como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño;
nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

30 Desembre 2009 Posted by | Sociedad | 20 comentaris