X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

APRENDIENDO A VIVIR (El Club de los Jueves)


Escrito por: f-menorca el 11 Jun 2009 – URL Permanente

Rafael, llegó a su casa, y se sorprendió al ver que aquel día, su madre estaba contenta. No era lo habitual, normalmente estaba nerviosa, enfadada, a punto de explotar por cualquier cosa, y el, al verla así, se preguntaba qué era lo que había hecho mal, en que había fallado.

Recordaba aquel día con claridad, era mediodía, y los rayos de sol se colaban a través de las contraventanas entreabiertas produciendo dibujos de luz en el tresillo de hierro con cojines de cuadros amarillos y negros. Ella estaba barriendo y sonriendo.

Rafael, procuraba hacer las cosas bien y ayudar en casa y hacer los recados con rapidez, pero a veces, demasiadas veces, estallaba la crisis. Su madre se enfadaba y empezaban las broncas, los gritos y las recriminaciones. Era como una espiral, empezaba con quejas y poco a poco iba subiendo de tono, subiendo, subiendo, hasta que el chaval se enfadaba, porque no podía aguantar tanta presión, y contestaba mal, decía cosas que no debía y acababa llorando debajo de la cama.

Allí, entre sollozos, se imaginaba que se escapaba de su casa, y su mente urdía autenticas aventuras de un niño de nueve años que era capaz por sí solo de triunfar como inventor, futbolista, héroe o bandido.

Deseaba cambiar su vida, huir de aquel entorno familiar que le oprimía. En sus sueños, no solo había deseo de triunfar, sino también de venganza. Le seducía la idea de que sus padres se sintieran culpables de su huida.

Dos lecturas eran sus preferidas, una se llamaba “Mecánica popular”, y la otra “Selecciones del Reader’s Digest”. Dos versiones de una misma cosa, la simplificación de las ideas y de la mecánica. Ambas ocupaban muchas horas de lectura y relectura. La revista Selecciones, era su preferida, empezaba siempre por los artículos más interesantes, y luego, poco a poco se los leía todos, algunos incluso varias veces.

Un día, un artículo llamó su atención. Hablaba de un hombre que viajando en un tren, había encontrado un libro que un pasajero se había dejado olvidado en el asiento. Lo cogió por curiosidad, y empezó a leerlo.

El libro explicaba cómo se podía conseguir una memoria prodigiosa con la cual se podía triunfar en la vida y ser mentalmente privilegiado. Adjuntaba una dirección de una editorial en Estados Unidos a la cual se podían dirigir para conseguir gratuitamente el libro mágico.

Rafael estuvo pensando durante muchos días en aquel libro y en el método “Aubanel” que anunciaba. La idea de escribir solicitando el libro era muy tentadora, pero el trabajo de hacerlo sin que se enterasen sus padres, le hacía dudar.

¿Por qué, no era capaz de contar a sus padres que quería este libro y que le ayudasen a pedirlo?. Esta era una pregunta a la que no tuvo que contestar, porque nunca se la planteó.
Los problemas de los mayores eran tantos y tan importantes, que solo faltaría que les añadiesen los de un niño. Había que ser cauto, cualquier cosa podría generar una bronca.

Por lo tanto, se tuvo que armar de valor y con algunas sisas en los cambios de las compras que hacía, compró un sobre y un sello y escribió y envió la carta solicitando el ansiado libro.

Durante los días siguientes, toda su imaginación se volcó en pensar en todo lo bueno y fantástico que le pasaría una vez aplicado el método para conseguir una mente superdotada.
Seria no solo admirado, sino también respetado por su familia y por sus amigos. Ya no tendría que aguantar más broncas. Aquel libro iba a cambiar su vida, habría un antes y un después, el futuro era esperanzador.

Un mes después, empezó a perder la esperanza de recibir noticias de su petición, y cuando pasados dos meses más ya se había olvidado del tema, se encontró con que el cartero trajo un sobre con un librito dentro.

Ni siquiera esperó a subir a su casa, allí mismo, en el portal de su casa, donde pasaba tantos ratos, rasgó el sobre y empezó a leer el libro que podía cambiar su futuro y su vida.

La lectura apenas duró media hora. Lo que había imaginado como un método revolucionario y fantástico, no eran sino palabras hermosas, recomendaciones muy atinadas y una invitación a suscribirse a un curso de ayuda para aumentar la capacidad mental.

Su decepción fue tremenda. Lo que había imaginado como una panacea, como algo fantástico y determinante, no era más que un artilugio comercial para vender un curso de autoayuda.

Su libro milagroso había fallado, tendría que seguir batallando día a día con lo que había.

“Mecánica popular”, la revista que intentaba convencer que todo el mundo era capaz de realizar cualquier reparación solo siguiendo unas sencillas instrucciones, fue también poco a poco revelando que no todo es tan fácil, y que en la práctica no servía para nada.

Fueron dos libros que prometían cambios rotundos, capacidades nuevas, atajos maravillosos.
El olvidarse de ellos, fue quizá lo que cambió la vida de Rafael.

Recuperarse de un entorno familiar en el que por un lado lo alababan por su ayuda en casa y por su rapidez y solvencia en cumplir todos los encargos, y por otro lo constreñían con su autoritarismo, su intransigencia y con los agobiantes “problemas de los mayores”, le ocuparía más años, pero él, en aquellos tiempos, aún no lo sabía.

Esta semana el reto era describir un hecho que nos iba a cambiar la vida. Esta es mi aportación, Otras visiones los encontrareis en los blogs de otros miembros del Club.

get=”_blank”>crariza;

psiquiatra de familia;

Bloody;

quadrophenia

04 Jun 2009

7 Desembre 2009 - Posted by | Relatos

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