X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

FLATULENCIAS PELIGROSAS. Club de los Jueves

2 Feb 2009


Escrito por: f-menorca el 12 Feb 2009 – URL Permanente

Sucedió de repente. Yo estaba en la oficina, tranquilamente, y sentí la necesidad de soltar una ventosidad, y pensando que seria suavecita y dulce, y que no se enteraría nadie, dejé que saliera. Me salió un pedo enorme que hizo que todos levantaran la cabeza, a la vez que yo la bajaba, avergonzada y roja de vergüenza.

Hubiera sido mejor que alguien se riera o que me insultara, se habría rebajado la tensión, yo habría pedido disculpas y todo se hubiera olvidado al día siguiente. Pero no, todos callaron, y yo no levanté la cabeza hasta que pasó por lo menos media hora. Por suerte, había sido muy ruidoso, pero no olía, porque si no, hubiera tenido que salir corriendo.

Hay un factor añadido, yo soy, delgada, rubia y ojos azules y mido uno cincuenta y siete, no cumplo los requisitos de matrona pedorreta. Nadie puede suponer que de un culito prieto y respingón, pueda salir tal estallido. Con todo, eso no hubiera sido nada, si no fuera porque al día siguiente…

Serian sobre las once de la mañana y sentí de nuevo el intestino hinchado. Y esta vez, escarmentada, salí pitando hacia el lavabo. Pues bien, el lavabo está junto a la oficina, puerta por puerta, y cuando entré, me desabroché los tejanos y dejé de apretar el esfínter. El pedo que solté fue casi tan estruendoso como la carcajada general que se oyó a continuación en la oficina.

Me quedé sentada en la taza del inodoro, totalmente confusa, sin saber qué hacer, y temiendo salir de mi escondite. Al cabo de un rato, un pestilleo me indicó que alguien también tenía sus necesidades, y tuve que salir. Silencio, pero miradas divertidas, y comentarios sobre el tiempo, los truenos y cosas así, que estuvieron a punto de hacerme llorar.

En días sucesivos, y a horas similares, me venía el típico retortijón, y para evitar las burlas, lo que hacía era salir, y meterme en el ascensor, así, mientras bajaba, podía soltar lo que tenía que soltar sin que nadie me oyera.

Pero un día, salí con prisas de la oficina para coger el ascensor, porque el intestino apretaba, pero después de apretar el botón de bajada, un niño de unos seis años, llegó corriendo por el pasillo y evitó que la puerta se cerrara del todo. Su madre llegó detrás de él, arrastrando a un Yorkshire y entraron todos en el recinto. Aguanté estoicamente durante cuatro plantas, pero entre la doceava y la onceava, solté gases con la violencia y ruido habitual. La señora cogió al niño y lo escondió tras suya, tirando a la vez de la correa del perro, temiendo quizá que hubiera alcanzado al niño o le hubiera matado el perro, y me lanzó una mirada furibunda de las que atraviesan muros. El niño, por si nadie se había enterado dijo: ¡Mamá, se ha soltado un pedo¡

Decidí que el ascensor no era una buena idea, porque tuve otro percance con un señor mayor, y evidentemente, no eran cosas para distancias tan cortas, por lo que tuve que volver al cuarto de baño, que no se por qué, no los hacen insonorizados.

Os podría contar el periplo que tuve que seguir en busca de consejo médico, pero ni aerored, ni vichy catalán, ni las cataplasmas que me ofrecía mi madre, nada funcionaba, y yo seguía atronando el cuarto de baño con pasmosa regularidad.

Solución provisional me la proporcionó mi novio que es un manitas y construyó un cubo de unos cincuenta centímetros, aislado por dentro y con un agujero circular en la parte superior.

Era un cajón silenciador, que coloqué en el baño, y cuando me venía “aquello”, entraba, ponía el culo en el agujero, y la caja amortiguaba el sonido.

Mis compañeros de oficina, que habían pasado de las risas y las burlas a compadecerme, aceptaron que el artilugio ocupara un espacio del baño y siguieron con su táctica de no hacer demasiadas preguntas, pero yo había quedado marcada ya para siempre, y me encontraba bastante sola y aislada del resto.

Pero cuando algo va mal, siempre puede ir peor. Un día, se oyó un enorme pedo en la oficina y no era mío. Lo soltó uno de mis compañeros, que se quedó más asombrado que menos, como si no hubiera sido el el causante, pese a que era evidente. Y después de mirárselo todos a él, se giraron de nuevo hacia mí, como si fuera yo la transmisora de las flatulencias incontroladas y ultra sonoras.

Aquello fue sólo el principio, parecía que se hubiera levantado la veda, no es que fuera muy frecuente, pero de vez en cuando alguien atronaba el recinto, y algunos, que aprendieron a notar los síntomas previos, empezaron también a usar el cajón de los truenos, que había demostrado su eficacia.

La oficina se había vuelto triste, llena de gente acongojada, con los esfínteres prietos, temiendo a cada momento lo peor. Hubiéramos acabado todos locos, si no hubiera sido por la actuación salvadora del botones que a cambio de que le invitáramos a desayunar durante un año y que le dejáramos fumar en la oficina, nos encontró la solución.

Ahora ya no solo me la sé de memoria, sino que incluso me la he creído.

La publicidad subliminal ha funcionado.

Me ha convencido. ¡Estoy curada¡,

¡Estamos todos curados¡

Cada día, al empezar el trabajo, el botones, pone en marcha el cassete, y durante toda la jornada se oye la canción:


Let it be, let it be.
Let it be, let it be
Whisper words of wisdom,
let it be.
Let it be, let it be. Yeah

Déjalo estar, déjalo estar
Déjalo estar, déjalo estar
Susurrando sabias palabras
Déjalo estar

Esta semana el tema era libre, y yo he aprovechado para liberar esfinteres, otros relatos mas serios, los encontrareis en:

crariza
karmen-jt
un-español-mas
psiquiatra de familia
elefantefor
escoces
castor
jan
rosa
Bloody
bandama4
carmen
quadrophenia
Louis Darval
José Alberto

05 Feb 2009

Anuncis

6 Desembre 2009 - Posted by | Relatos

Encara no hi ha cap comentari.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s

%d bloggers like this: