X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

UN INTRUSO EN EL SALÓN. (El Club de los Jueves)

19 Nov 2009


Escrito por: f-menorca el 19 Nov 2009 – URL Permanente

Le costó decidirse, pero había que hacerlo. Su madre, como era de temer, se lo tomó a la tremenda, gritos, reproches y lágrimas. Espectáculo completo en su casa que hizo que hasta el servicio se enterara de que su hija estaba embarazada.

Núria se encerró en su habitación, resuelta a irse de su casa y temiendo el momento en que llegara su padre, empresario de éxito, mecenas y persona respetada y respetable.

Nunca había tenido una relación demasiado cercana con él, y hablar de su próxima maternidad le aterraba, temía que se repitieran los reproches y las recriminaciones, pero a un nivel mucho más fuerte y duro, su madre, había gritado y llorado, pero en el fondo lo que realmente le preocupaba, no era su embarazo sino todos los comentarios de la familia y los amigos. Ni siquiera le había preguntado lo que sentía, ni quién era el responsable del embarazo.

Cuando llegó, no fue a verla inmediatamente a su habitación, estuvo mucho tiempo hablando con su madre en la cocina. Esto era una buena señal, al menos no había entrado como un poseso a gritarle.

La llamada en la puerta no le sorprendió, la estaba esperando. Preparando una defensa numantina de su libertad, quedó desmontada al recibir un beso y un abrazo sin ningún reproche. La que se puso a llorar esta vez, fue ella.

Luego, sin que le preguntaran nada, ella se lo explicó, su madre, desde el quicio de la puerta, los escuchaba.

Estaban locamente enamorados, llevaban ya tres meses viéndose a la salida de clase y los fines de semana. El vivía con su madre, una viuda con una pensión media que hacia auténticos esfuerzos para dar una educación a su único hijo. En su casa, herencia familiar, grande y antigua, se habían construido su nido, en las golfas, y planeaban casarse y vivir juntos.

El había encontrado trabajo por las noches en una gasolinera y pretendían seguir estudiando y trabajar en verano. Con el embarazo no contaban, fue un accidente, sus padres agradecieron que no diera detalles, pero ni por un momento habían pensado en el aborto. Y esperaban que no les ofrecieran ésta posibilidad.

Cuando acabó de explicarles lo sucedido y sus planes, su padre, le dio otro beso y le dijo que ahora era momento de dormirlo, que ya habría tiempo de hablar.

Agradeció con un suspiro la tregua que le ofrecían, y se lanzó al teléfono a comentárselo a su pareja que estaba expectante.

El momento de hablar cayó en domingo, con el novio como invitado de honor, hermanos, abuela y padres, compartieron mesa, previa bendición de la misma por el cabeza de familia.

La biblioteca y la copa de cognac, son en estos casos, testigos mudos de acuerdos trascendentes.

Salió a la luz, la faceta más negociadora, y política de su progenitor. Aceptando los hechos consumados, sin perder tiempo en recriminaciones, les ofreció ayuda económica a cambio de que acabaran sus estudios y que se casaran por la iglesia. El chico, pese a su condición económica y social, no le había parecido mal del todo, y de alguna manera, quería agregarlo al redil.

Y les pidió lealtad, que no menoscabaran el honor de la familia, y que, al menos semanalmente, acudieran a las comidas familiares.

Aceptaron, era una claudicación y una aceptación de una tutoría, pero las buenas formas y el cariño que había recibido les habían desarmado. Ella sabía que también tenía que ceder en algo frente a su familia.

La boda fue intima, sentida y familiar en una pequeña ermita de las afueras, no habían escondido el embarazo, pero nadie hizo ningún comentario en este sentido. Pese a que lamentaban aquella boda tan precipitada, entre todos, les amueblaron y adecuaron la buhardilla de la casa de la madre del novio. No faltaba de nada, ni aire acondicionado, ni ordenador, ni muebles. Habían instalado incluso, un pequeño y coquetón baño.

Su padre, el día antes de la boda, les hizo dos regalos, una tarjeta de crédito a su nombre y un libro.

La tarjeta tenia saldo cero, pero admitía un descubierto de hasta seiscientos euros. El iría cubriéndolo en función de sus gastos, estaba claro que era para sus dispendios en comida, ropa y transporte. La línea telefónica, ADSL incluido iba a la cuenta de la empresa familiar.

El libro venia encuadernado y repujado en piel, tenia en la portada, extraños grabados, y un broche metálico que lo cerraba. De tamaño medio y pesado, se le veía imponente.

Les advirtió que no lo tenían que abrir. Era-decía- el libro mágico, el que tenían que guardar como un gran tesoro, algún día lo entenderían, pero de momento, había que dejarlo en la estantería del salón como testigo mudo de su vida.

Y tal y como les habían pedido, colocaron el enigmático libro en lo alto de la estantería del salón-comedor-dormitorio.

Los meses transcurrieron plácidos y el amor florecía en aquella casa, se amaban, y soñaban con el ser que crecía en el vientre de su madre. Solo había un elemento distorsionador, era aquel libro que desde su atalaya, los observaba inmóvil y silencioso.

Sus miradas, se dirigían demasiadas veces a los relieves del cuero del lomo, incluso hablaban entre ellos si no albergaría una cámara oculta, o un micrófono.

Tantas y tantas veces se dirigía su mirada hacia aquel libro, que llegaron a considerarlo un intruso.

Poco a poco, fue haciendo más evidente su presencia, se convirtió, con la ayuda inestimable de sus mentes en el enemigo al acecho, en el asunto a solucionar, en el objeto que irradiaba energías negativas y malignas.

Esto les llevó a la primera discusión entre ellos. Ella era partidaria de abrirlo y ver su contenido, el tenía miedo y opinaba que no.

Cuando ella en un arrebato lo cogió del estante y lo puso en su regazo para abrirlo, el se puso a su espalda, para observar, pero ella no quiso asumir sola la responsabilidad, y dejó que fuera él quien desplazara, el resorte metálico que lo cerraba.

Cedió a la presión del pulgar, y al levantar la tapa, un transmisor situado detrás, empezó a emitir un pitido.

El libro, tenia todas las páginas en blanco.

Al hojearlo, cayo de entre sus paginas una nota:

VUESTRA TARJETA DE CREDITO HA SIDO CANCELADA.

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19 Novembre 2009 - Posted by | Relatos

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