X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

HISTORIAS DEL MAS ALLÁ. (El Club de los Jueves)

2 Jul 2009


Escrito por: f-menorca el 02 Jul 2009 – URL Permanente

Le sorprendió oír el timbre de la puerta a aquella hora de la mañana. Solo hacía unos minutos que se había levantado y estaba recogiendo la cena del día anterior y preparando el desayuno.

Se ajustó la bata y fue a abrir la puerta. Ahogó un grito al ver al personaje que estaba en el umbral. ¿Por qué no cerró la puerta de golpe solo al verle?. Nunca lo sabría, lo cierto es que se quedó como petrificada sin decir nada e incluso se apartó para dejarle pasar.

Tenía un aspecto de pordiosero andrajoso, una chaqueta raída, una camiseta a rayas tipo marinero, una cuerda a modo de cinturón y un sombrero con las alas deshilachadas. Pero lo que realmente llamaba la atención era aquella cuenca del ojo vacía que aparecía como un gran agujero negro en la cara, la nariz carcomida y los labios finos y muy prietos, formando una raya horizontal sobre el mentón.

Una de las mangas de la chaqueta, colgaba flácida, sin brazo que la sustentase, y en los pies, sólo un zapato, un palo hacía las veces del otro y ayudaba a la sustentación.

Una mano, media nariz, un ojo, un pié… Miró y comprobó que también le faltaba una oreja. El sujeto, se dirigió decidido hacia la cocina y se sentó en una esquina sin proferir palabra y sin dejar de mirarla fijamente.

-¡Mamá he tenido una pesadilla¡.

Era su hija de cinco años que bajaba en pijama y lloriqueando. La cogió en brazos, para consolarla, comprobando aliviada que no se había dado cuenta de la presencia del intruso.

Su marido bajó con prisas y a medio vestir. Hizo un pequeño gesto de contrariedad, cuando vio que el café no estaba preparado, pero se abstuvo de cualquier comentario y empezó a buscar la cafetera.

Como siempre hizo mil preguntas pidiendo donde estaba el café o el azúcar o el pan, hasta que ella le dijo, como hacia habitualmente, que se sentara que ya lo preparaba ella. Era más fácil que ir indicándole lo que tenía que hacer.

Tampoco pregunto que hacía aquel individuo en su casa. ¿Seria que solo lo podía ver ella? ¿Era un fantasma lo que había entrado por la puerta.

Envió a su hija a vestirse, y se puso a preparar el desayuno. De vez en cuando miraba de reojo al visitante, comprobando que seguía allí, impávido y silencioso.

Después del desayuno, subió a vestirse, le daba un poco de reparo dejar a aquel hombre allí, sentado en su esquina, pero no sabia que hacer.

Era una sensación extraña, le daba reparo desnudarse, sentía la presencia del extraño, incluso, cuando salió de la ducha, temió encontrárselo ahí, en su baño, pero no, todo estaba en orden.

Ayudó a peinarse a su hija, y salió con ella camino del colegio sin echar la vista atrás.

En la oficina, estuvo como ida, con la mente puesta en su casa y en lo que estaría haciendo el “medio todo” que la había invadido. Terminaba a las tres, su marido y su hija no llegaban hasta las cinco, y estuvo tentada de ir a comer a un restaurante para hacer tiempo, pero resolvió sus dudas, se armó de valor y se fue a su casa.

Abrió la puerta, y todo estaba en silencio. En la cocina no había nadie. Subió las escaleras para ir a cambiarse, y en su habitación, se los encontró a los dos.

El extraño personaje que había entrado por la mañana en su casa estaba sentado en su cama, jugando a las cartas con su madre. Los dos estaban desnudos. El que su madre hubiera muerto hacía más de diez años, no era lo más sorprendente de la situación. Lo que más llamaba la atención era que al fantasma, ahora si que podía llamarlo así, le faltaba también medio cuerpo, y a través de las aberturas se le veía el corazón colgando y sujeto con imperdibles, y el estómago y las tripas recogidas con cartón y esparadrapo.

No pudo evitar una arcada y se metió en el baño a vomitar. Cuando salió después de enjuagarse la boca y lavarse los dientes, no había nadie en su habitación, pero sobre la cama seguían los naipes desparramados.

Supo en aquel momento con precisión milimétrica lo que tenia que hacer.

Se desnudó, esta vez sin pudor alguno, se recogió el pelo en un moño, y se sentó en la cama adoptando la postura del loto, cogió las cartas y empezó a barajarlas.

Empezó el juego. Echaba las cartas y una mano invisible, las recogía y las ponía frente a si en abanico jugando a la vez una de nueva.

Estuvieron así, durante horas, ella, una tras otra iba ganando todas las partidas. Pese a eso, sufría, sabia que solo perdiendo una ya no podría desprenderse de los fantasmas.

Notaba la presencia invisible de su madre, que como siempre, jugaba a favor del otro. Un cierto olor a azufre empezaba a notarse en el ambiente, el sudor, un sudor negro como el café, le bajaba de la frente en gruesas gotas que le iban cayendo sobre los pechos.

Invocó mentalmente a todos los orishas conocidos, llamó a Oxú, a Omarán a Pernifás, cada carta era un nuevo envite, cada jugada un reto. Se sentía húmeda, como si todos los poros de su cuerpo estuvieran rezumando, incluso las lágrimas aparecieron, pero no eran de miedo, eran de furia, de desafío.

El silencio espectral que había estado flotando en el ambiente durante toda la partida, fue roto por el saludo infantil de su hija que llegaba con su padre del colegio.

Aquel grito claro, fuerte, cristalino y feliz, rompió el hechizo, y desapareció el olor a azufre, los naipes se esfumaron como por encanto y ella se sintió aliviada, segura de haber ganado.

Apenas tuvo tiempo de ponerse debajo de la ducha antes que subiera su hija, allí, su cuerpo marcado con grandes regueros negros, recobró su color, y por el desagüe de la ducha, se fue diluyendo el maleficio.

Había ido al más allá y había regresado victoriosa. Antes de ponerse el albornoz e ir a abrazar a su hija, tuvo un último recuerdo para Oxú, Omarán, Pernifás, sus amigos, los orishas.

Anuncis

10 Agost 2009 - Posted by | Relatos

Encara no hi ha cap comentari.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s

%d bloggers like this: