X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

MI ESQUINA (eL clUb De LoS jUeVeS)

No me gusta trabajar en la esquinas.

Estar allí, parada, expectante, mientras espero a mis clientes.

No me gusta que me miren con ojos codiciosos mientras me eligen a mi o a alguna de mis compañeras.

Luego, cuando por fin se deciden por ti, tienes que soportar el contacto de unas manos extrañas, el roce de un cuerpo que dispone de ti a su antojo, que te usa para conseguir sus objetivos.

Más tarde, te vuelven a dejar en la esquina, para que allí de nuevo estés a la vista de todos, para que otra persona vuelva a usar tu cuerpo a su voluntad y albedrío.

Me contratan tanto hombres como mujeres, pero esto es algo a lo que ya estoy acostumbrada, y en este momento, no sabría decirte a quién prefiero.

Me he dado cuenta de que maltratadores los hay de todo tipo, hay manos acariciadoras y manos sobonas, manos obsesivas que te cogen con fuerza como si comprobaran si pueden romperte.

Hay personas que te hablan con dulces palabras y otras que te insultan y te desprecian, porque el odio o amor de las personas y los malos y buenos sentimientos, se notan a través del contacto físico, a veces, sentimos dulces vibraciones, suaves deseos, otras pasiones desordenadas, o viscosidad hipócrita.

Lo que más me preocupa es el paso del tiempo. Sé que ahora soy bella y mi aspecto es perfecto. Por eso soy de las más codiciadas por los clientes, por eso, hago muchas más salidas que mis compañeras que se pasan horas y horas esperando cliente.

Temo a la vejez. Porque, ¿Qué pasará cuando comiencen a notárseme los años?, cuando se note que ya no soy la de antes, y que cueste cada vez más disimular mis defectos, cuando sea elegida más por necesidad que por capricho, cuando yo misma me sienta cansada de tanto uso y servicio.

¿Dónde me enviarán cuando esto suceda?

Porque no hay que olvidar que no dependo de mi misma, tengo un amo, un explotador.

Sobre mí, se mueve un negocio. Y cuando ya no sea rentable, cuando haya dado ya mucho dinero que ganar a mis dueños, entonces, se va a acabar mi vida alegre.

Mi esperanza es que alguien se enamore de mí, que me retire de la vida callejera y me lleve a su casa, que me quiera para él solo, que no me quiera compartir, y me cuide, y que pase a formar parte de su vida.

Pero esto es algo difícil para una bicicleta.

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3 Mai 2009 - Posted by | Relatos |

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