X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

JUEVES DE CARNAVAL (El Club de los Jueves)

A veces, en vez de Blackdragon, me siento Grislagarto, sobre todo a la hora de levantarme bajo la dictadura implacable del despertador. A un super héroe como yo, no se le deben pegar las sábanas,no puede tener pereza, debe saltar como un rayo de la cama, en la cual, nunca duerme, solo descansa, para incorporarse al ritmo diario de la vida de un benefactor de la humanidad.

Pero la realidad es muy dura, y a veces cuesta salir de entre las sábanas, y luego, en el cuarto de baño, sentado en el inodoro, no debo dar la imagen de héroe super poderoso. Menos mal que en esta indigna postura, y en este inevitable quehacer, no me ve nunca nadie.

Al fin, salgo a la calle, con mi traje de popelina gris, y me sombrero de ala corta, llevando el maletín que indica que soy aparentemente un ejecutivo más de los que se incorporan a su trabajo.

En la Oficina, Wilma, apenas levanta los ojos, cuando entro, porque ya sabe que voy a tirar el sombrero a la percha y se va a quedar perfectamente colocado. Nunca fallo, forma parte de mis habilidades.

Pero hoy, al sentarme en mi despacho, me he sentido inquieto, algo en el aire me hace sospechar que algún malvado intenta alguna fechoría, por lo que le digo a mi secretaria por el interfono que no me molesten y me pongo el traje de faena para ir a investigar lo que está pasando.

Antes de salir, sincronizo los rayos del sol con mi imagen fractal reflejada, para ser invisible a los ojos humanos. En realidad lo que consigo con eso no es ser invisible, sino que cualquiera que dirija su vista hacia mí, se vea cegado por un rayo de sol y no pueda verme.

Y así, con mi impunidad visual, me dirijo volando hacia la gran ciudad, siguiendo los pasos de mi instinto para averiguar donde el mal está intentando poner su huella.

No tardo mucho en descubrir el origen de mi desazón. En una habitación de un cuarto piso de un destartalado edificio de los barrios bajos, veo a una bella mujer atada a una silla. La rodean cuatro facinerosos que intentan sacarle una información secreta.

Mi súbita irrupción en la sala sorprende a los interrogadores, que asustados como conejos, emprenden la huida por la escalera. Estúpida intentona, porque el hueco de la escalera es estrecho y me cuesta muy poco sacarme del bolsillo las pastillas de espuma de poliuretano concentrada que tiro hacia abajo. Al tocar el suelo, el poliuretano se expande automáticamente y empieza a subir a borbotones ocupando toda la escalera y atrapando en sus viscosas redes a los fugitivos. Ya me ocuparé luego de ellos.

Los nudos con los que está atada la bella a la silla son difíciles de deshacer, a veces hasta los héroes deberían llevar una navajita en el bolsillo, pero al fin consigo liberarla.

Pero la sorpresa es mayúscula, ya que al levantarse, su cara tersa y lisa se vuelve gris y rugosa, su pecho se abomba como una gallina y de sus dedos surgen unas guadañas con las que intenta atacarme.

Solo mis extraordinarios reflejos me salvan de morir. Contorsionándome me libro del zarpazo, momento que aprovecha la bruja para salir volando por la ventana. Salgo en su persecución, pero la muy astuta, en vez de subir hacia las alturas donde sabe que la voy a atrapar, se dirige hacia abajo para ir en vuelo rasante por el asfalto.

Y allí se produce el drama. Los edificios altos ocultan los rayos de sol, y soy de nuevo visible para los mortales, todos los peatones, asisten asombrados a la persecución.

Cuando ella al fin se para frente a las puertas del Corte Inglés, se gira hacia mí, que también me he detenido, y su cara esboza una gran sonrisa.

Aún me cuesta un poco saber por qué se ríe, pero al segundo siguiente, me doy cuenta de que todo el mundo se ha parado a mirarnos y que la gente nos aplaude y nos anima.

Drácula, Chanquete, Spiderman y el Pato Lucas, tambien se suman a la fiesta.

También es mala suerte que hoy sea Jueves de carnaval. Los super héroes, a veces no tenemos antídotos contra la sensación de ridículo.

Menos mal que había cerca una alcantarilla por la que pude huir rápidamente, no era un buen momento para Blackdragon.

3 Mai 2009 - Posted by | Relatos |

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