X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

T A X I ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Domingo 13 de Abril, 00.30 horas. Llegada a Barcelona. El viaje ha sido cansado, desde Pescara, vía Girona hasta Barcelona. Más que nada las horas de aeropuerto, las precarias condiciones del aeropuerto de Pescara, y la incertidumbre que te da el contenido de la maleta de mano. ¿Pasará el control? ¿No lo pasará? Hoy por hoy, esto es imprevisible, esos uniformados son la repera.. A mi me dejaron pasar un paraguas con punta de hierro y en cambio me retuvieron unas tijeras de uñas. Yo no se por qué me sorprendo, todos sabemos lo peligrosas que son las tijeras de uñas.

En fin, llegada a Barcelona, los controles de seguridad han ido más o menos bien, el reloj de pared que llevaba era al parecer bastante peligroso, pero ha pasado, y el pan de tres kilos que me han obligado a llevarme porque si no el italiano se ofendía, no ha sido confundido con goma 2, bien, he sido declarado inocente en Pescara, todavía queda la incógnita del control del aeropuerto de Barcelona.. Entro en el piso procurando no hacer ruido, ya se que está vacío, pero quien sabe, a veces los pisos los carga el diablo. Enciendo luces, todo tranquilo. Solo puedo permitirme algunas horas de sueño. Ahora son las 00.45 A las 06.15 sale mi avión destino Menorca y eso quiere decir que hay que estar allí a las 05.15. Una persona puntual como yo, que nunca ha perdido un vuelo y que poquísimas veces llega tarde a sus citas, tiene que controlarlo todo.

Primera acción, llamar a radio taxi. Me atienden amablemente, quiero un taxi en la puerta a las 04.45. Por la noche hay poco transito y tardaré como máximo media hora para llegar al aeropuerto. Cuando esté el taxi en la puerta llamarán por teléfono.

Fantástico, todo en orden.

Segunda acción; Poner el despertador. No voy a permitir que me esté esperando el taxi en la puerta mientras me visto. Supongo que será un trauma de pequeñito, pero no soy capaz de soportar que alguien esté esperándome. Por lo tanto, poner en hora el despertador del móvil. El aparato es nuevo, soy un caprichoso compulsivo de estos aparatitos, y aún no lo conozco muy bien. Por consiguiente, hay que esmerarse, sentado en la cama, en calzoncillos, voy pasando menús hasta poner la alarma. He tenido que hacerlo dos veces porque la primera, lo había puesto a las 04.40, y luego he pensado que tendría que vestirme deprisa, aunque no voy a ducharme hasta llegar a casa, cinco minutos me parecen pocos, y lo modifico para que me avise a las 04.30. Perfecto, todo preparado. Repasemos: 04.30 despertarse; 04.45 coger taxi; 05.15 aeropuerto; 06.15 salida a Menorca. 07.00 llegada. Llamo a Cristina para quedar de acuerdo, tiene que pasar a buscarme sobre las siete.

Acabo de recolocar todo lo de la maleta, la cierro y la bajo de la mesa. A dormir, que ya son casi la una.

Tardo en dormirme, frío, calor, incomodidad, es lo que trae el viaje. Al final me duermo. Toque de atención a las dos, me despierto y miro el reloj. En realidad, ya hace días que no uso el reloj, considero que tengo demasiados a mí alrededor, en el ordenador, en el móvil, en el coche…. Demasiados, por lo tanto he suprimido el de muñeca. El móvil me indica que son las dos y poco. Vuelvo a apagar la luz. De nuevo en brazos de Morfeo. A las tres, de nuevo control, solo he necesitado levantar la mano y mirar, aún es pronto. Sigo durmiendo.

La próxima vez que me despierto, lo hago sobresaltado, había caído en un sueño profundo y me incorporo para abrir de nuevo el móvil…..¡¡¡ Ostras ¡¡¡¡ LAS SEIS Y VEINTE¡¡¡. No me lo puedo creer, miro de nuevo, si, las seis y veinte. El avión salía a y cuarto. ¡¡ He perdido el avión ¡¡¡¡¡ Mierda, mierda, mierda.. Además, los párpados me pesan, me siento cabreado, angustiado, …. Por un momento estoy tentado de meterme de nuevo en la cama y seguir durmiendo. Total, ya no llego al vuelo, y seguramente no habrá otra hasta la noche. Pero evidentemente, no me tumbo. Me froto los ojos de nuevo, me levanto a mear, mientras tanto, pienso, calculo, es lo único que puedes hacer mientras estas pendiente del chorrito. Pienso que Cristina debe estar ya vistiéndose para ir a buscarme. ¡¡¡¡Jodeeeeeeeeeeeer, la bronca que se avecina, ella que ya estaba cabreada por ese viaje, pensaba que podría haber enviado a otro, solo faltaba eso. Vuelvo a la habitación y la llamo. Me contesta con voz somnolienta, por lo visto todavía estaba durmiendo. Se lo explico un par de veces porque a la primera no me entiende, a lo mejor soy yo que hablo un poco zarrapastroso, a la segunda se entera…he perdido el avión….

Se lo toma mejor de lo esperado. Supongo que ve que estoy tan aturullado que es mejor no decir nada.

..¿Que quieres que haga? -Pregunta.

-Enciende el ordenador y mira si hay algún vuelo a media mañana, yo voy al aeropuerto.

Este fin de semana era importante, venia mi hijo de Madrid para estar con nosotros y yo ya he perdido el sábado, no puedo faltar también el domingo, me gustaría al menos verle a la hora de comer, el se va por la noche.

Me visto a trancas y barrancas, Estoy furioso, cabreado, soplo y resoplo. Maldigo al móvil nuevo, el muy cabrón no ha sonado, maldigo al taxi, a lo mejor se ha pasado un montón de tiempo esperando en la entrada y ni siquiera ha llamado.

De repente suena la alarma del móvil. Le hago, al muy estupido, el favor de parar la alarma, porque la primera intención era tirarlo contra la pared.¡¡¡

La primera idea es bajar a la calle a buscar un taxi, pero me lo pienso mejor y vuelvo a llamar a radio taxi, pienso que me van a recriminar la ausencia, pero hay que apechugar con lo hecho. Al otro lado de la línea, no me hacen ninguna pregunta, me dicen que si, que me lo envían y que me avisarán por teléfono.

Les digo que no me llamen al fijo, que estaré esperando en el portal. Me piden el número del móvil y se lo doy. Aún así, el teléfono vuelve a sonar antes de llegar a la puerta del piso.

-Diga?

-El taxi que ha pedido está en camino, es el número…xxxxxxx.

-Muy bien gracias, ahora bajo.

La maleta, el tobillo, una caja con un molinillo antiguo que me han regalado, la cámara de fotos, la chaqueta, todo entra por fin en el ascensor. El aparato, viejo y lento, tiene una mancha de vomitona reciente que apesta, al final, ronroneando, llega abajo,

Otra vez las ruedas de la maleta giran por su cuenta y se las ven con la caja que está también a disgusto con la cámara de fotos y con las llaves que se mueven entre los dedos, la chaqueta ya la llevo colgada de los dientes, al final logro abrir el portal.

La noche es fresca y se agradece el aire húmedo que me da la bienvenida. Los intermitentes del taxi aparcado en doble fila, dan un tono de urgencia a la noche. El chofer que me ve cargado, sale a ayudarme. En este momento, dos cosas suceden a la vez: Otro taxi acaba de parar detrás del primero, también con los intermitentes marcando el paso, y a mi, el maravilloso y estupendo móvil me indica que acaba de entrar un mensaje..

Hago callar al aparato infame, no hago ni caso porque yo de mensajitos no entiendo, y a lo mejor es que por enésima vez me ofrecen un porche.. Mientras tanto, el segundo taxista ha salido de su coche y me pregunta el nombre.

-El Señor Frederic?

Y el primer taxista que aún no ha podido cogerme la maleta, repite: ¿Frederic? y busca en el bolsillo un papel arrugado, si, eso mismo, usted ha pedido un taxi no?

Es lo bueno que tiene el no llamarse Paco o José. Nadie piensa que pueda haber dos personas con un nombre que ni siquiera es Federico.

Tuve que poner paz, porque por una vez en mi vida, fui objeto del deseo de dos taxistas. Feliniano total, dos taxistas y un pasajero. A lo mejor viene Salomón con la espada. A mi eso nunca me había ocurrido, al revés si, pelearme con alguien por un taxi, si, pero eso…. Los dos tenían al parecer razón, los dos habían sido avisados para que vinieran, ellos no entendían nada, ninguno quería ceder, y yo tenía prisa porque ya había perdido un avión y estaba a punto de perder otro. Tentado estuve dejarlos plantado y de irme calle abajo a buscar otro taxi…. Al fin, se me encendió una lucecita.

Por favor, señores, un momento, vamos a ver, me pueden decir que hora es?

Los dos, que seguramente no acababan de estrenar móvil, tiran de muñeca y casi al mismo tiempo sueltan: LAS CINCO MENOS DIEZ……¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡..

2 Mai 2009 - Posted by | Sociedad |

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