X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

El Buen cagar

Y perdón por la palabra, que ya se que huele, pero… forma parte también de nuestra vida diaria.

Os voy a contar una historia que me la vendieron como cierta, sobre un hombre, agrucultor, trabajador, rudo y honesto que tenía una hija muy linda.

La niña era además, modosita, tímida, delgadita con ojos grandes y largas pestañas.

Su madre había fallecido al nacer, y su padre se había ocupado con fervor y dedicación siempre de ella.

Su padre, no solo la quería con locura, sino que además estaba muy orgulloso de ella.

Se quedaba embelesado al verla,

Y a veces, cuando estaban con otra gente, se la miraba con ojos de carnero degollado, se acercaba a ella, y pellizcándole cariñosamente la mejilla le decía:

¡¡¡¡ Que guapa eres, te quiero más que a un buen cagar¡¡¡¡

Y la niña se avergonzaba de que su padre fuera tan basto y tan bruto, y se enfadaba mucho, y le reñia, hasta que consiguió que no lo dijera más.

Pero pasaron los años, el padre murió, y un día, que la niña, ya mujer, había tenido un poco de…

¿Cómo lo diríamos para ser finos?

Pues había estado unos días sin poder evacuar correctamente,

y cuando por fin pudo aliviar de una vez y copiosamente el intestino, dijo quejumbrosa:

¡¡¡¡Ahora se cómo me quería mi padre ¡¡¡¡¡

2 Mai 2009 - Posted by | Relatos |

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