X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

Mi Esquina

No me gusta trabajar en la esquinas.

Estar allí, parada, expectante, mientras espero a mis clientes.


No me gusta que me miren con ojos codiciosos mientras me eligen a mi o a alguna de mis compañeras.

Luego, cuando por fin se deciden por ti, tienes que soportar el contacto de unas manos extrañas, el roce de un cuerpo que dispone de ti a su antojo, que te usa para conseguir sus objetivos.

Más tarde, te vuelven a dejar en la esquina, para que allí de nuevo estés a la vista de todos, para que otra persona vuelva a usar tu cuerpo a su voluntad y albedrío.

Me contratan tanto hombres como mujeres, pero esto es algo a lo que ya estoy acostumbrada, y en este momento, no sabría decirte a quién prefiero.

Me he dado cuenta de que maltratadores los hay de todo tipo, hay manos acariciadoras y manos sobonas, manos obsesivas que te cogen con fuerza como si comprobaran si pueden romperte.

Hay personas que te hablan con dulces palabras y otras que te insultan y te desprecian, porque el odio o amor de las personas y los malos y buenos sentimientos, se notan a través del contacto físico, a veces, sentimos dulces vibraciones, suaves deseos, otras pasiones desordenadas, o viscosidad hipócrita.

Lo que más me preocupa es el paso del tiempo. Sé que ahora soy bella y mi aspecto es perfecto. Por eso soy de las más codiciadas por los clientes, por eso, hago muchas más salidas que mis compañeras que se pasan horas y horas esperando cliente.

Temo a la vejez. Porque, ¿Qué pasará cuando comiencen a notárseme los años?, cuando se note que ya no soy la de antes, y que cueste cada vez más disimular mis defectos, cuando sea elegida más por necesidad que por capricho, cuando yo misma me sienta cansada de tanto uso y servicio.

¿Dónde me enviarán cuando esto suceda?

Porque no hay que olvidar que no dependo de mi misma, tengo un amo, un explotador.

Sobre mí, se mueve un negocio. Y cuando ya no sea rentable, cuando haya dado ya mucho dinero que ganar a mis dueños, entonces, se va a acabar mi vida alegre.

Mi esperanza es que alguien se enamore de mí, que me retire de la vida callejera y me lleve a su casa, que me quiera para él solo, que no me quiera compartir, y me cuide, y que pase a formar parte de su vida.

Pero esto es algo difícil para una bicicleta.

bicis

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12 Novembre 2008 - Posted by | Relatos | ,

3 comentaris »

  1. Quins collons, m’havies despistat totalment.

    Mentre anava llegint el conte, anava pensant “massa explícit, com li ho dic que li falta ànima, que es un discurs fals, unes paraules que no s’entenen en boca d’una puta?”

    I arriba el final, i, redéu, la protagonista és una bicicleta, així que el discurs és possible, més encara, és probable.

    He quedat ben lluït.

    Felicitats, amic. Cada dia em sorprens.

    Comentari per julio navarro | 12 Novembre 2008 | Resposta

  2. Em recorda al diari de una, que exercia la professió mas antiga del mon. Els temps canvien y les paraules ens fan pensar que darrera de qualsevol bona iniciativa sempre s’amaga la freda realitat de un negoci.
    Beneit negoci si les carícies son bones i el seient el amollit.
    Una forta abraçada.

    Comentari per janpuerta | 13 Novembre 2008 | Resposta

  3. Este relato es de los mejores que te he leido..Para mi gusto la narrativa es perfecta, ..los que no sabiamos de que iba el tema,..nos sorprendemos con el final…Y conseguir ese efecto denota ya que es muy bueno..

    😉

    Comentari per colombine | 25 Novembre 2008 | Resposta


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