X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

EL ESPERPENTO DE LOS HOMBRES TRISTES

La alarma la dio la asociación de usuarios del metro. Desde hacía algún tiempo, los hombres parecían tristes. Lo he dicho bien, hombres, no mujeres ni niños, no, solo los hombres. Los mecanismos de control de nuestra sociedad, se pusieron poco a poco en movimiento.

Los sindicatos empezaron a hacer preguntas, en el ayuntamiento, se empezaba a hablar de una comisión de estudio del tema. La Iglesia, el estado, las comunidades de vecinos, los grupos excursionistas, todos empezaron a discutir el tema.

Todos, menos las asociaciones femeninas, ni las de amas de casa, ni las de costureras fornidas, ni las de alcohólicas inducidas, ni siquiera la sección femenina de las faes y de las jons. Ninguna de ellas hicieron el más puto caso.

Las opiniones eran para todos los gustos. Los curas, lógicamente, decían que era por culpa de la laicidad trepanante y por no ir más a menudo a las iglesias. Incluso programaron varias misas solemnes para hacer rogativas, pero fueron un fracaso total, los asistentes, hombres todos por supuesto, ponían tales caras de funeral que el oficiante se pasó un buen rato buscando al muerto, y cuando al fin, repuesto del error, empezó la misa, la letanía y los rezos eran tan sosos que la mitad se durmieron, y los que quedaron despiertos, se hicieron el dormido cuando vieron que aquel día también tocaba pasar el cepillo. Total, un muermo, todos se daban el pésame al salir.

Intervino el ayuntamiento, se nombró al concejal de fiestas y bailes para ver qué podía hacer. Durante muchos días, se contrataron mimos, payasos, saltimbanquis, mujeres barbudas, coros y danzas y todo lo imaginable. Pero no consiguieron nada, era patético ver por la calle a los payasos y cómicos llorando a moco tendido contagiados por la tristeza de los hombres.

Con el ayuntamiento desbordado y fracasado, intervino la abogacía general del estado, la cual en sesión plenaria acordó poner un pleito a la tristeza por abuso de autoridad. Pretendían emular a Valle Inclán y crear un esperpento nacional que provocara una acción reacción de efecto retroactivo para incentivar la carcajada. Solo consiguieron hacer el ridículo.

Solo quedaba el recurso a los militares, los que se consideran el último y más sagrado defensor de la carcajada nacional.

Se organizaron desfiles en toda la nación en la cual los soldados armados hasta los dientes, con su mirada bizarra, su enorme fusil y sus correajes correspondientes, no llevaban pantalones, y los calzoncillos eran todos de lunares de diferentes colores. No funcionó. Las únicas que se reían eran las mujeres, y los pobres soldados, cosidos a cuchufletas, acababan llorando. Nunca se ha visto nada más vergonzoso, un soldado en calzoncillos, con todo su armamento y llorando.

Al final, tuvo que intervenir el consejo de ministros. En su reunión de los viernes, tomó una decisión que se veía inevitable.

El Gobierno siempre es por supuesto el último que se entera del sufrimiento de la población, pero esta vez, había reaccionado a tiempo. El portavoz lo anunció en la rueda de prensa posterior.

Para evitar males mayores y que los hombres pudieran dejar de estar tristes, con todo lo que esto implicaba para el crecimiento de la población y la productividad laboral, se dictaba un real decreto por el cual, a partir del mismo día de su publicación en el boletín oficial del estado, todos los hombres quedaban exentos de la obligación de pasear por las mañanas, a sus mascotas por la calle, asimismo se establecía, que poner lavadoras, fregar el piso, quitar el polvo, lavar la vajilla, y hacer la comida, eran trabajos exclusivos de las mujeres, a lo sumo se permitía ayudar en la paella de los domingos, siempre y cuando, las mujeres limpiaran todas las sartenes, ollas y platos que se necesitaban para tal fin.

Al día siguiente, todo el mundo estaba expectante, seguramente, verían a los hombres alegres, sonriendo, felices, dicharacheros, exultantes de gozo y de simpatía.

Pero no fue así, peor aún, caminaban despacito, ojerosos, con la espalda inclinada, resoplando, llevando a duras penas la cartera…

Y es que las mujeres, alertadas por la “vice” de lo que pretendía el consejo de ministros, se habían puesto en pié de guerra y se habían plantado, y los hombres no se atrevían a disfrutar de sus prebendas.

El asunto era tan y tan grave y se había extendido ya a medio mundo, y no se hubiera resuelto nunca, sino fuera por una niña de quince años que se llamaba Delicia.

La niña Delicia, asustada por los desvaríos de sus mayores, se encerró en su cuarto, puso en la puerta el letrero de “No Molestar”, y se puso a investigar, mezcló potingues y colonias, hizo un pastel con polvos de talco y le mezcló la ceniza de un cigarrillo que se había fumado a escondidas. El resultado fue espectacular, consumiendo la pócima resultante, los hombres se convertían en mujeres. El efecto, duraba solo cinco minutos, pero era suficiente para que pudieran reflexionar.

Cuando por alguna razón, un hombre sentía tristeza, se tomaba un trozo del pastel de Delicia y era capaz de ver la vida de otra manera.

Delicia estaba encantada con el éxito de su pócima, pero también intranquila, temía que tendría que inventar también algo similar para la mujeres, no fuera que ellas también empezaran a ponerse tristes.

9 Novembre 2008 - Posted by | Relatos | , ,

5 comentaris »

  1. Un magnífic conte, una història inquietant, que m’ha recordat grans mestres com Kafka o Buzzati.

    Frederic, ets un monstre.

    Salut

    Comentari per julio navarro | 10 Novembre 2008 | Resposta

  2. Hola, Xarbet.
    No tiene nada que ver, pero tienes que saber que en el blog de La comunidad, en el de jpolinya, publiqué un comentario en el que no hablo muy bien de ti… No me parece honesto no decírtelo cuando tú siempre te has portado bien conmigo. Algún día a lo mejor te lo explico, si es que no te enfadas conmigo.
    Un beso.

    Comentari per mj odisea | 11 Novembre 2008 | Resposta

  3. Odisea, tengo un amigo que siempre dice que es importante que hablen de uno, aunque sea mal. Lo que no esta bien es que te ignoren.

    Normalmente, los halagos envanecen, y las criticas enseñan. Yo no me enfado por eso. Si algo he hecho mal, lo hablamos si quieres. Yo estoy abierto a criticas y explicaciones, si las puedo dar.
    En todo caso, un abrazo sincero.

    Comentari per xarbet | 11 Novembre 2008 | Resposta

  4. Xarbet, yo te considero amigo; sólo quería no engañarte. Te aseguro que yo meto la pata más que tú…

    Comentari per odisea | 11 Novembre 2008 | Resposta

  5. ¿Y como es que éste yo no lo había leído?…

    me encanta la metáfora…y la niña delicia…

    Al gobierno , como a los matrimonios que se ponen los cuernos,..el último en enterarse el conyuje..

    un abrazo

    Comentari per colombine | 10 Desembre 2008 | Resposta


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