X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

UNA DUCHA PARA TI

Aquel día, cuando María de las Mercedes de la santísima trinidad y de todos los santos se situó debajo de la ducha, los pelos se le pusieron de punta.

Habían sustituido hacia unos días la típica ducha de teléfono, por una fija, en el techo, con una piña enorme, de unos veinte centímetros de diámetro. No era una piña normal, en vez de agujeritos, tenía como unas rugosidades con un agujerito en medio de la que salía el agua.

La primera impresión al verla fue de miedo. El fontanero la estaba a acabando de instalar y la probaba, comprobando el amplio círculo de agua que caía. Pero María, agradeció no estar sola, porque le parecía que en vez de agujeritos eran miles de ojos los que se dirigían hacia ella y el agua eran lágrimas que salían a borbotones.

María de las Mercedes de la santísima trinidad y de todos los santos, era una mujer casta. Nunca se había desnudado delante de su marido. Nunca en público o privado, nunca delante de sus hijos. Ni siquiera se desnudaba en la ducha. Su amplio camisón de lino blanco hacia de pantalla sobre sus pudores.

La maniobra de la ducha, era un poco complicada, porque luego se tenía que secar con la toalla por debajo del camisón, pero el tiempo le había dado mucha práctica y salía del cuarto de baño, con la ropa interior puesta y otro camisón seco por encima. Luego se ponía la bata y bajaba a desayunar con sus hijos y su marido.

Y como relatábamos al principio, aquel día los pelos se le pusieron de punta, porque en vez de salir agua de la ducha, una corriente de aire la empezó a succionar hacia arriba y empezando por los pelos y siguiendo el resto del cuerpo, fue engullida hacia el interior de la tubería de agua.

Se encontró de repente, en una canal a través del cual, circulaba el agua. Ella, iba flotando, metida en su camisón a lo largo de todo el circuito. De repente, un recodo a la derecha, una luz al fondo, y una abertura por la que podía mirar. Vio que estaba en el cuarto de baño de su hijo menor Marc.

Dio un respingo hacia atrás, porque lo que vio no era para menos, estaba totalmente desnudo, sentado en la taza del wáter y masturbándose ostentosamente con la mano. Parecía imposible que un niño de once años, tuviera una cosa así. Ella que ni siquiera había querido ver nunca la de su marido y cerraba con fuerza los ojos cuando se sentía penetrada, intentando no pensar en lo que le estaban haciendo. Y ahora tenía que contemplar aquel acto impúdico e infame.

El movimiento hacia atrás, se devolvió de nuevo a la corriente de agua, que la arrastró de nuevo hacia el interior del circuito, hasta desembocar de nuevo en otro agujerito que le enseño el interior del cuarto de baño de su hija Alicia.

Era su hija preferida, tan blanca tan pura, con aquella carita de óvalo perfecto, y empezando a formarse como mujer. Tenía catorce años y pronto tendría que empezar a plantearse como hablarle de ciertas cosas que tenía que saber. Tenía previsto hablar con el cura de la parroquia a ver si él podría ayudarla en ese menester.

Y de nuevo la sorpresa. ¿Es que todos iban desnudos en aquella casa?. Estuvo tentada de apartar la vista y no seguir mirando, pero le pudo la curiosidad. Su hija estaba en plena exploración de su cuerpo. Se ayudaba con el mango del cepillo de dientes, y emitía pequeños suspiros. Nunca hubiera pensado que su hija estuviera tan desarrollada, los pechos, que se intuían debajo el uniforme del colegio, aparecían ahora esplendidos, redondos y perfectos. Y en su entrepierna crecía una gran mata de pelo negro y encrespado que desde luego no concordaba nada con su cabello rubio y lacio. La “Camomila Intea”, que ella decía que no era un tinte, por lo visto, no había llegado a ciertos sitios.

Pero la visión de su hija en tales menesteres, lo que le recordó fue la de su hijo con aquel miembro erecto, y no pudo menos que ruborizarse, y por primera vez en su vida, notó en su sexo un ansia desconocida y una humedad que no provenía de la tubería que la albergaba.

Gimiendo de dolor y deseo, retrocedió de nuevo hacia la corriente, pero no pudo evitar llevar sus manos a su bajo vientre para intentar aliviar el escozor que la invadía.

Y así, en posición fetal y con urgentes contorsiones, fue navegando hasta salir de nuevo por los agujeritos de la ducha y quedar, recuperado su tamaño normal, de pié mientras, ahora sí, el agua fluía libremente sobre su cuerpo.

En el viaje había perdido el camisón, y sus manos acompañaron al agua en su recorrido por su cuerpo. El vapor del agua caliente, ayudó al momento mágico de un cuerpo recién descubierto y de un fuego que el agua no apagaba.

Así la descubrió su marido, y sus miradas se cruzaron en una comunicación tan clara que no hubo que decir nada. Fue un momento quitarse la bata y el pijama y lanzarse a por aquel cuerpo ávido que le esperaba.

Podían haberse matado. Afortunadamente la ducha era amplia y absorbió impávida jadeos y gritos, movimientos y anhelos.

Un grito final, formado en el mismo centro de su unión, subió con fuerza hacia sus gargantas, rasgando el aire de sentimiento, mientras sus uñas se clavaban en sus espaldas, intentando hacer aquel instante eterno.

Durante mucho tiempo permanecieron tumbados después de aquel orgasmo, madre de todos los orgasmos, y primero que habían realizado de verdad en quince años de casados.

Desde la piña de la ducha, mil ojos los miraban complacidos.

28 Octubre 2008 - Posted by | Relatos | ,

6 comentaris »

  1. Me gustó la historia y el viaje por las tuberias, me gusta que aqui en tu casa nueva, tengas tus reglas y te adelantes. Relato original, una experiencia increible para Maria… y para nosotros. Un abrazo

    Comentari per Juan | 28 Octubre 2008 | Resposta

  2. al teu comentari al meu bloc de la comunitat, sobre la criminal i recent lapidació a Somàlia:

    Se me fa molt difícil, moltíssim, creure que aquesta gent hagi pogut ser digna en cap moment.

    Però faig la vista enrere i pens en les fogueres de la inquisició, i en la guillotina de la revolució francesa i veig que “només” van uns pocs segles atrassats.

    I torn a pensar i em tem que no és només això, com no ho era llavors.

    La religió, qualsevol religió és un sistema ideològic intrínsecament pervers.

    Salut

    Comentari per julio navarro | 29 Octubre 2008 | Resposta

  3. I ara, sí, ara el teu relat.

    Magnífic.

    Les crisis ben aprofitades (i aquest viatge per les tuberies ho és una, i ben grossa) són oportunitats guanyades.

    Quina meravella si fos tan senzill eliminar anys i panys de tabús religiosos, com qui es lleva una camisola!

    Salut.

    Comentari per julio navarro | 29 Octubre 2008 | Resposta

  4. Has escrito sobre el tabú del sexo… y sobre el tabú, más tabú…
    Lo que los padres piensan sobre la sexualidad de sus hijos y viceversa.
    Y la única forma de hacerlo es acercarse a ello desde el humor y el surrealismo.
    Saludos

    Comentari per Psiqui | 30 Octubre 2008 | Resposta

  5. Tienes una imaginación desbordante Xarbet. No he podido evitar el que me asomase una sonrisilla al imaginar el pudor de María de las Mercedes.
    Bueno dicen que no es tarde si la dicha es buena, así que la nueva ducha fue una buena escusa para espabilarse. Es increíble que la vergüenza al propio cuerpo haya sido hasta hace poco una forma de educación.
    Besos.

    Comentari per malhena | 1 Novembre 2008 | Resposta

  6. Magnífico relato. Lo has bordado de principio a fin. Es absolutamente redondo. Y encima, acaba bien!!! muy bien!!!

    He disfrutado cada coma tuya. Muchas gracias.

    Molts petons

    Comentari per Uru | 2 Novembre 2008 | Resposta


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