X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

POR CULPA DE UNAS BRAGAS

31 Ago 2008


Escrito por: f-menorca el 31 Ago 2008 – URL Permanente

El día en que nació el Amor.


Yo conocí el amor por culpa de unas bragas, o por obra y gracia de, que todo puede ser, lo cierto es que la historia empezó por un accidente “domestico”

Estaba en la oficina, y afortunadamente llevaba pantalones, no quiero ni pensar lo que hubiera sucedido si llevara faldas, todo un espectáculo vamos. Estaba pensando en el tanga negro tan…tan que llevaba Merche debajo de los pantalones blancos, y deseando que se le rompiera el cordón y le rebotara en los mil ojos que se lo estaban mirando, cuando noté como la cinturilla de mis bragas se aflojaba y empezaban a caer culo abajo.

Entre el momento en que empiezan a bajar, y el que llegas a la conclusión que no van a llegar al suelo, pasan demasiados minutos de contorsiones e intentos de volver a poner en su sitio lo que se está deslizando, al final, te resignas, esperas, y a la menor oportunidad, te vas al baño.

Y allí, con los pantalones en las rodillas, y mirando hacia abajo, no haces sino constatar la evidencia de que las malditas bragas no se aguantan en su sitio. Haberte puesto las de licra, piensas, mientras intentas arreglar el desaguisado, pero como siempre, en estos casos, la mente no acaba de funcionar, y en vez de hacer lo que tenía que hacer que era quitármelas y ponérmelas en el bolsillo, que no pasa naaaaaada, pues intenté pegármelas a la barriga con esparadrapo. Total, que me pasé la jornada laboral intentando no mover demasiado el culo, incomoda y sin poderme concentrar pendiente de la dichosa prenda.

Me fui a casa en el metro, resignada ya, porque con tanto tembleque las tenía ya a medio muslo, pero como estaban mitad en uno y mitad en otro, no se podían escapar.

El movimiento del vagón, además, está demostrado que sirve para mover las neuronas, las excita un poco y empiezan a trabajar. Y me puse a divagar sobre la posibilidad de una persona que fuera capaz de ir con la mirada rompiendo elásticos, broches, cierres, cremalleras…

Pensé en la señorita Juana, que era señorita pese a que cumplía pronto los sesenta, que iba con aquellos sujetadores súper apretados, y lo que pasaría si algún día se le rompiera la sujeción. Reí pensando en que todo saltaría de golpe. Y pensando eso di un respingo porque en aquel momento se me acababa de soltar el sujetador, y el bamboleo de las tetas empezaba a ser considerable. Nadie me había tocado, estaba sola en el centro del vagón cogida a la barra de sujeción, y había pasado “eso”.

Y yo, con el bolso pegado al pecho para evitar excesivos temblores, me dije:

Me ha pasado “eso”, porque he pensado “eso”, luego puede haber una relación de causa efecto entre mi pensamiento y lo que se produce, por lo tanto, yo tengo un poder especial. Y para probarlo me puse a mirar a los demás pasajeros, buscando a una víctima propicia. El chico, el gordo, la vieja, nadie me parecía adecuado. Hasta que entró aquel chico con un pantalón de algodón sujeto con un cordón a la cintura, y como el tío estaba bastante bien, y además, tenía las manos ocupadas entre unos libros y un paquete, pensé que era mi objetivo perfecto.

Lo miré, me concentré, apunté, disparé… Y nada. Hice tanta fuerza mental que estuve a punto de mojarme los pantalones pero no conseguí mi objetivo.

Dejé el asunto y me olvidé de lo sucedido, a veces, una hace demasiadas tonterías. En casa me puse el chándal, cogí una bolsa de palomitas y el mando del televisor y me dispuse a pasar la tarde.

Pero al día siguiente, en la oficina, me cruce en el pasillo con la señorita Juana, y cuando llegó a unos metros, vi que sus tetas se caían de repente, mientras ella, soltando los papeles y libros que llevaba, se llevaba las manos al pecho intentando evitar el derrumbe total de aquellas inmensas glándulas, y se iba corriendo al baño.

Me quedé con la inmensa duda de si había sido yo o no, pero lo cierto es que yo había pensado que aquello podía suceder, y se había hecho realidad.

Por lo tanto, me dediqué el resto de la jornada, a pensar en cosas que me gustaría que pasaran. Por lo pronto, el jefe, que tenia aquellos horribles tirantes que le atravesaban la panza. Decidí que se le soltaran, y al poco tiempo, salió de su despacho lamentándose, con la mano en el ojo y un tirante colgando. Luego estaba la Merche, con sus pantalones bajos y sus inevitables tangas, uno de cada color cada día por supuesto, pero por más que lo deseaba no conseguía nada. Y cuando me fallaba yo ya sabía lo que pasaba, que el deseo se volvía contra mí, por lo que repasé rápidamente que parte de mi vestuario iba a sorprenderme.

No tuve que esperar mucho, llevaba unos pantalones piradas de bolsillos anchos, de una tela muy ligera, y al levantarme de repente, me enganché uno de los bolsillos en el asa de uno de los cajones y rassssssssssssss, un enorme roto que me dejó, cadera y muslo al descubierto, con la inevitable tira del tanga que aquel día, casualidades del destino, era de un amarillo chillón.. Vuelta al baño y de nuevo las tiritas intentando juntar el descosido. Al final acabé recurriendo a la grapadora que para eso es mucho más eficaz.

Por lo tanto, había que ir con tiento, no se podía desear mucho una cosa, porque el conjuro se volvía en tu contra, solo había que pensarlo sutilmente, como una posibilidad, sin quererlo imponer en seguida, y con el tiempo, se iba realizando.

Por lo tanto, tenía que aprender a tener una mente pillina, de diablillo burlón, como quien quiere y no quiere, intentando darle un toque festivo al evento. Nada de imposiciones perversas.

Y me pasé las próximas semanas divirtiéndome. Una miradita al descomunal paquete que lucía siempre Carlos, y una sonrisa tranquila. Un pensamiento lánguido sobre la posibilidad que Juan llevase peluca, y silencio expectante. La idea sibilina de que María, tímida, vergonzosa y puritana, fuese en realidad una fiera sexual, y… dulce espera.

Al cabo de un tiempo, recogía los frutos de las redes tan expertamente extendidas.

A María se le empezaba a mover por arte de magia el bolso, y con el movimiento se iba desplazando sobre la mesa, y al caer al suelo, aparecía aquel descomunal vibrador de treinta centímetros, que se había puesto en marcha solo, provocando la hilaridad general, mientras María salía del baño a todo meter, con el pantalón a medio abrochar, intentando evitar el desaguisado.

Carlos, andando despistado, dando con el paquete en una esquina de la mesa, y en vez de retorcerse de dolor, retroceder como impulsado por un muelle, mientras desde el fondo de la oficina, el botones, siempre al loro, suelta un: ¡tongoooooooooo, ¡ que pone de rojo carmín las mejillas del rebotado.

Pero lo que fue mi victoria más trabajada que al fin y al cabo, definió mi destino, fue con la peluca de Juan.

Demasiadas veces se encerraba el fulano en el despacho del Jefe, demasiadas prebendas tenía el jodido, que hacia lo que quería y no daba en todo el día un palo al agua, demasiadas veces había que callar cuando se acercaba, pensando en que era el oído del jefe, cuando un día, por casualidad nos enteramos que era algo más que el confidente.

Bueno, en realidad no fue por casualidad, estaba yo harta de contestar siempre al teléfono, sin Juan que era en principio el que tenía esa misión, lo hiciera, y mal lo podría hacer, estando como siempre con el jefe, cuando vi aquella cristalera inmensa, opaca por supuesto, que impedía la visión del despacho desde la oficina.

Lo imaginé por un momento, y reprimí mi idea, intentando no desearlo mucho, no me fuera a revertir en mi contra, y mirando de reojo, fui liberando, poco a poco mi fuerza.

Al cabo de un rato, la estrategia surtió efecto. ¡Craasssshhh¡ La cristalera se vino abajo, mientras en el interior del despacho, Juan se ponía en pié rápidamente, con la cocorota lisa, mientras el jefe intentaba en vano abrocharse la cremallera del pantalón, ya que tenía una peluca enganchada que se lo impedía.

Aquel día fue el principio del fin de mis poderes.

El jefe fue trasladado a otra ciudad, Juan despedido por conducta obscena, y vino un nuevo jefe, alto, guapo, con unos ojos negros en los que uno se podía asomar y verlo por dentro. Y lo que vi me gustó tanto, que…

Al tercer día de trabajar juntos, de repente, como movida por un resorte, sin llamar siquiera, entré en su despacho cerrando la puerta a mi espalda. El se levantó de su butaca y se puso frente a mí, en medio de la habitación.

Uno por uno, los botones de mi blusa fueron saltando, hasta los de las mangas se dejaron caer al suelo, y antes que empezaran a hacer lo propio los de los pantalones, vi, una cremallera que descendía sola en su pantalón, es decir, sola no, había como una especie de palanca interior que la iba empujando mientras saltaban más botones, se caían corbatas, y se doblaban corchetes, liberando carne, y fundiendo elásticos, las últimas piezas de ropa que se juntaron con las que había en el suelo, fueron nuestras camisas, que se deslizaron brazos abajo.

Nunca dos personas se habían desnudado sin mover un dedo tal y como hicimos aquella mañana de agosto, incluso las sandalias se abrieron en canal para completar aquella desnudez perfecta.

Solo un paso nos separaba, y cuando lo dimos, fundimos nuestros cuerpos con el calor inmenso que nuestros poros desprendían. Nos amamos con la fuerza de un imán que no cede en su empeño de absorber la esencia misma del otro. Nunca tantas energías internas habían sido juntadas en un orgasmo final que retumbó en la sala e hizo añicos de nuevo la sufrida cristalera en un estallido feroz.

En la oficina silencio, todo vacio y silente. Eran ya las dos de la madrugada.

En el suelo del despacho, entre ropa esparcida, dos cuerpos desnudos habían sumado fuerzas contrapuestas, las habían anudado fuerte, había nacido el amor.


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32 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Psiqui

Psiqui dijo

Ten cuidado con lo que deseas porque puede hacerse realidad…
Es una frase de alguien…
Empieza fuerte, divertido y original, y ¿ termina en un convencional “lio de oficina” con “amor” incluido?
Buen golpe, ese de que eran las dos de la madrugada… todos esperando la venganza… ahora que con eso de las 50 horas igual quedaba alguien en la oficina cuando estalló el cristal!
Saludos

f-menorca dijo

Es la frase justa, se me tenia que haber ocurrido a mi, pero en fin, para algo estan los psiquiatras no?

Psiqui

Psiqui dijo

Sí, estamos para algo, aunque a veces no se para qué…
Debe ser el Síndrome post ese…

cabildeos dijo

Realmente divertido y original, y quien no probo algunas vez querer tener esos “poderes” .
La descripcion de “intrigas amorosas de oficina” y su desenlace con la metáfora del cristal resulto muy divertida. Saludos

arice39 dijo

F-menorca. El código que has puesto al principio se coloca tal cual …pero fíjate en el editor, dónde pone a la derecha EDITAR EN HTML, pinchas ahí y copias ese código y vuelves a poner __>editar en forma diseño. Si lo haces así ya verás que te sale sin problema.

P.D. Borra ese código que lo has insertado en forma diseño por eso te sale así. Todos lo que sean código se pincha en MODO HTML y se pega ahí.

Saluditos, te va a salir, ya verás que si!!

lola-gj47 dijo

jajajajaja…!cuanto me he teido! ..me iba imaginando las escenas …Fantástico…la fantasia y la realidad llegan a confundirse por el eslabón de la imaginación …

Es un relato muy bien escrito ..me hace pensar en un buen guión de comedia …que tan faltos estamos…

También estoy pensando …y reflexiono…que éste podría haber sido , desde mi punto de vista , un extraordinario relato para tu aportación esta semana al club de los jueves…

Me encanto el que hilaste con la noticia de la niña árabe …Pero éste lo hubira visto más apropiado…

Yo , a veces, percibo la sensacion de que en el club de los jueves…se acotan demasiado los temas…tuve la misma sensación con uno que tuvo que modificar Jan Puerta…

No sé si este es el caso …

besos y felicidades…

f-menorca dijo

Pos si, Lola, se podria considerar paraiso el plano final, lo que pasa que para el Jueves pasado ya tenia dos, y tuve que elegir uno, que era el más actual y además el ultimo que escribi. En el Club de los Jueves, el tema es un reto, porque a veces no sabes de donde viene ni a donde va, pero vamos trampeando. Yo soy nuevo en el club, y los nuevos callan y esperan.

conciertoarte dijo

Querido Menorca:
Pregunto ¿tú has usado tanga? ¿has usado sujetador?…o ¿has tenido una buena asesora?… Lo digo, porque tu relato es muy bueno, pero la descripción de lo que sentimos las mujeres cuando tenemos esos “pequeños accidentes” es buenísima… como siempre, me ha encantado tu relato… y veo, con un dejo de envidia sana, tu contador…creo que tengo que trabajar más…jejejeje…
Pd.- Veo que el psiqui ha vuelto al redil…
Bexos de domingo agotada…

f-menorca dijo

Concierto, que le pedí consejo a Cristina, no vayas a pensar cosas raras, y además, la imaginacion tambien cuenta no? Cuando ves a alguna chica con un sujetador de esos que sufre una barbaridad, siempre te haces conjeturas de que pasará si salta un elástico. Poner el contador me ha costado sudor y lagrimas, de nuevo ha sido Cristina la que ha venido en mi auxilio. ¿Que haria yo sin ella?

conciertoarte dijo

Si ya lo dice el tópico, que detrás de un gran Menorca, hay una gran Cristina… jejeje

d-yanera dijo

Muy bueno, Frederic. Me ha encantado. Escribes muy bien, con mucha frescura.
Acabo de volver de mi tierra, de mi Atlántico. Qué tal las vacaciones? Bicos a ti y a tu mujer.

f-menorca dijo

De mar a mar, saludos, espero que las vacaciones hayan sido para coger de nuevo animos y fuerza, no digo eso de cargar las pilas, porque ya está muy manido y se que tu no vas con corriente continua, sino alterna que es lo que toca. Bicos.

violeta- dijo

Por culpa de unas bragas… ¿cuantos podrán empezar una frase así y acabarla con alguna vivencia real? Y quien dice bragas dice tanga o calconcillos…

Me gusta la historia, aunque el final tan dulzón y rosa se me hace un pelín empalagoso… será que estoy un poco oscura estos días… Será que esperaba un toque de gracia final de esos de mala leche…

Aún así, me encanta la historia, como siempre!!!

Un abrazo!!

f-menorca dijo

Pues Violeta, esto está hecho, a mi tampoco me gusta mucho el final, habrá que cambiarlo, les devolveré los poderes y iran por la calle haciendo saltar botones, broches y tirantes. Pondremos aguja al hilo.

elefanteblancoster dijo

Por culpa de unas bragas he podido disfrutar de unas magníficas descripciones como las que nos ofreces. Y me encanta ese deseo un poco contenido, ni demasiado intenso, ni demasiado pobre, que es la llave de los poderes de la protagonista.

Gracias y un abrazo.

espe-AZ dijo

¡¡Que erotico!! … jijiji, muy buenas descripciones (se nota la ayuda de Cristina). Hoy daré un repaso a tus post, a ver si vuelve la dichosa inspiración que se quedó de vacaciones….
Besos

f-menorca dijo

Has probado de llamarla? Si, si, por el hueco de la escalera es muy efectivo, te asomas y gritas: Inspiraciooooooooon… y si no sale ningun vecino a darte la lata es que no has gritado lo bastante fuerte.

espe-AZ dijo

… andaaaaa, no se me había ocurrido … voy a ver

Juanra dijo

jajaja muy bueno, me encanta, ahora no dejo de mirar en mi oficina a mi alrededor y creo que el Juan ese ahora tabaja aquí, jajajaja.

Pepa dijo

Creo que todos hemos querido alguna vez tener ese tipo de poder, yo incluso alguna vez lo he intendado…Pero nada, jejeje

Muy bueno el relato.

Besitos

Jenny dijo

Yo quiero esos poderes!!!!!
Un beso

uru dijo

Hola Xarbet
Sí que se diría que sabes muy bien como llevar bragas y sujetador jajajajjajajajaj Poderes aparte esas cosas pasan. Te has puesto muy bien en la piel de quien sufre este tipo de incidentes.
He disfrutado, como siempre, leerte me pone de buen humor.
Voy con el próximo relato.
Besotes

morenteardila68 dijo

Es propio para una comedia. ¿Me lo prestas?.
R.

f-menorca dijo

Citando procedencia, todo esta disponible, incluso para un monólogo. Saludos.

d-yanera dijo

Gracias, igualmente, espero que haya ido bien Petons

Pequebú dijo

jajajaja, a mi me han gustado los personajes de la oficiana, la descripción que has hecho de ellos. Están todos los ingredientes, el pelota(comepollas, ¿lo puedo decir?), la mojigata, el del paquete, el jefe estirado de tirantes, la que siempre tiene cautrantos, etc… La verdad es que voy escribiendo y me vienen las caras de la gente de mi oficina. El lunes voy a pedir deseos.

Saludos.

crguarddon dijo

Xarbet estas bragas te habrían servido para el tema de los superpoderes, son muy divertidas. Me han gustado las descripciones que haces, vamos, como si estuviera viendo a tus personajes con mis ojos.
Sólo una cosa, a veces no sabía distinguir si hablaba una mujer o un hombre.
Voy a concentrarme el resto del día…

f-menorca dijo

Carmen, vamos a ver, lo que insinúas es que doy la talla como mujer ¿no?. Que resulto creíble, y si no supieras quien escribe podrías pensar que es una mujer. Y sabes además, que puedo odiarte por ello. Aunque si quieres que te sea sincero, yo también lo pienso. Menos mal que a estas alturas uno ya no es sospechoso de nada.

violetaberna dijo

Muy divertido….
Como me gustaría tener ese poder en mi ojos..je je
Saludos!

Rosa, Niña Guerrera. dijo

Buen día querido hermano!!!

He leído en casa de nuestra querida Lola, que mañana viajan a Italia. Bueno pues, he venido a desearles un excelente viaje a ti y Cristina. Dentro de unas horas yo también viajo… en los próximos cuatro meses, estaré enviándoles saludos y visitándolos (virtualmente, ya que no hay de otra manera), desde Coahuila.

Quiero expresarte también, mí sincero agradecimiento por compartir tu experiencia… en cuanto me sea posible, te comento algo al respecto.

Un abrazo de corazón para ustedes, un matrimonio ejemplar. Los quiero.

Con cariño, Rosa.

julio navarro (jpolinya)

julio navarro (jpolinya) dijo

Com se m’havia quedat aquest per llegir?

Com me l’havia pogut perdre?

I llarga la trobada, ben llarga: comencen en horari d’oficina, no dius si tard o prompte, i acaben… a les dues tocades de la nit.

Una abraçada

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21 Octubre 2008 - Posted by | Relatos

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