X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

LE VOYEUR Club de los Jueves

14 Ago 2008


Escrito por: f-menorca el 14 Ago 2008 – URL Permanente

La vio mientras cruzaba la calle y deseó que su destino fuese la parada del autobús en la que él estaba esperando. Así fue. Tuvo que apartar la mirada, porque se dio cuenta de que la había estado observando fijamente mientras se iba acercando, y no quería molestarla.

Era una chica espectacular, sobre todo por su porte y su mirada, andaba con una elegancia extrema, balanceando ligeramente los hombros, pero sin afectación, con unos movimientos ligeramente felinos, y su mirada era dulce y plácida, con unos ojos negros de los que salían chispitas de alegría.

En el autobús, se sentó unos asientos más atrás de ella, y a suficiente distancia para que no se notara que la estaba observando. Su cabello recogido, la forma de su nuca, su perfil suave y dulce, le tenía completamente embelesado, tanto que se le pasó la parada de autobús, y tuvo que bajar en la siguiente, con la certeza de que llegaba una vez más, tarde al trabajo.

Al día siguiente, tuvo que dejar pasar dos autobuses, hasta que la vio de nuevo llegar, era evidente que vivía por el barrio, por lo que mientras de nuevo observaba sus pómulos en el autobús, urdió un plan para averiguar donde vivía.

No le costó mucho averiguarlo, porque por la tarde, al salir a comprar, se la encontró en el supermercado, y sólo tuvo que seguirla al salir.

Se sorprendió al comprobar que vivía enfrente de su casa, solo les separaba la calle, por lo que con la compra aun en la bolsa, se dirigió a una tienda de óptica para comprar unos prismáticos.

Esta si fue una espera tediosa, los prismáticos eran de baja calidad, y se perdía entre las ventanas de enfrente. Al final tuvo que montar guardia de noche y vigilar el portal. El viernes no salió, pero si el sábado, y alrededor de las dos de la madrugada, un taxi paró enfrente de su casa y ella salió y entró en el edificio. Lo siguiente era ya fácil, no necesitaba los prismáticos, mirar en toda la fachada, la próxima luz que se encendiera, y lo consiguió. Uno, dos, tres, tercera planta, ventanas con cortinas amarillas. Localizada.

Ahora si tuvo que rascarse el bolsillo y comprar un catalejo semi profesional, con trípode incluido con el que poder observar cómodamente.

Del tercer piso del edificio de enfrente, tres ventanas daban a la calle, una de ellas, era evidentemente el salón, y a cada lado, estaban el dormitorio y la cocina.

Infinitas horas se pasaba Hector en su puesto de observación, mientras desayunaba, tenía el ojo en el objetivo y veía como se encendía la luz de la cocina y como ponía la cafetera en el fuego, luego, pasaba por el salón en dirección al dormitorio. Era el momento en que abría la ventana de par en par en el que la veía más esplendorosa, en camiseta, con el cabello suelto.

Salía exactamente a las ocho menos veinte, el, cinco minutos antes ya estaba en la parada del autobús, esperando.

Cada mañana sin falta subían juntos al mismo autobús. Cada mañana disfrutaba mirándola, serena y limpia, sin maquillaje ni potingues, se sabía ya de memoria todos sus vestidos, la manera en que combinaba pantalones, blusas, faldas y jerséis. Incluso notaba cuando llevaba la esclava de oro cuando solo iba cernida con la pulsera de plata. Llevaba siempre los pendientes a juego con el vestido, y se conocía milímetro a milímetro su nuca, sus pómulos prominentes, sus brazos, sus pantorrillas y zapatos. Lo único que no conocía ¡Ay¡ eran sus ojos. Nunca habían cruzado una mirada directa, cuando ella giraba la cara y se suponía que entraba en su ángulo de visión, el bajaba la vista, mirándose fijamente los zapatos, y no los levantaba hasta que por sus movimientos, suponía que ya no miraba.

Cada tarde, el esperaba catalejo en ristre su llegada del trabajo. A veces se emocionaba sólo de verla como tiraba el bolso encima de una silla y se quitaba los zapatos. Hoy ha llegado cansada – pensaba el- mientras la veía derrengarse sobre el sofá.

Recibía pocas visitas, algunas veces unas amigas se quedaban a cenar, el las miraba como preparaban la comida y como después, sentadas en el sofá hablaban durante horas.

Héctor las maldecía en silencio, ya que estaba cansado y se quería ir a dormir, pero siempre esperaba a hacerlo a que se apagase la luz de su habitacion.

Acostumbraba a salir los sábados. Este día el no la seguía, temía verla con otro hombre, prefería quedarse en casa, esperando con el catalejo hasta que un taxi se paraba en el edificio de enfrente, entonces, Héctor, suspiraba aliviado al verla dirigirse sola a su casa.

Pero un sábado por la tarde, desde su punto de observación, vio que trajinaba en la cocina, que apartaba en el salón el sofá y movía otros muebles. Sus idas y venidas le tenían intrigado, cuando terminó de cocinar, se encerró en su dormitorio hasta que la vio salir, con un traje de noche negro, con un peinado alto como un moño que le dejaba libre la nuca, y en el cuello un collar que bajaba hacia el amplio escote del vestido. Estaba preciosa, escultural, divina. Pero era evidente que estaba esperando a alguien.

¿Sería el temido novio?

¿Iba a tener que presenciar una cena íntima? ¿Soportaría con estoicismo de mirón el verla entrar acompañada en su habitación?

La iluminación de su piso cambió, se hizo más intima, en la pared se reflejaba su sombra mientras se movía por el salón. Desde su posición, incluso le parecía oír una música dulce y empalagosa.

Estaba sudando, tenía la boca seca, se sentía indefenso, inútil, en el suelo tres o cuatro latas de cerveza vacías, indicaban el tiempo que llevaba observando, el cenicero lleno de colillas, el aire espeso por el humo, los ojos rojos e irritados de tanto mirar.

La melancolía era aquel día mucho más evidente, la veía tan bella, tan lejana, tan inaccesible, que sentía ganas de llorar, de abrir la ventana y ponerse a gritar como un poseso.

Durante unos minutos, mientras se quitaba las lágrimas, había dejado de mirar por el catalejo.

Y al volver a enfocar la ventana, de pronto, reflejado en la pared una sombra amenazadora. Era un hombre, llevaba sombrero, hombros anchos, perfil aguileño, el brazo levantado, en la mano un puñal…..

Salió corriendo de su piso, bajando los escalones de tres en tres, cruzó la calle esquivando los coches, provocando frenazos y bocinazos, subió como una exhalación al tercer piso. La puerta estaba entreabierta, entro…

Su diosa, su objeto de todos los deseos, su amada, estaba sentada en una mesa. En la mesa dos velas sobre un pulcro mantel azulado, una botella de vino oreando, dos copas preparadas… Se dio cuenta en aquel momento que iba en calzoncillos, con la camisa abierta, descalzo…

A ella, parecía no importarle, sonreía con aquellos ojos que desprendían luceros a los que miraba de cerca y fijamente por primera vez. En la pared, una silueta negra, de cartón, con un hombre con el brazo en alto con un puñal.

Y aquella voz dulce y serena que le decía sonriendo… Te estaba esperando amor.

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32 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mayca1523 dijo

Jolín, que intriga hasta el final, qué manera de enganchar a la gente con la lectura!!!!!!!!!
Me ha encantado.

f-menorca dijo

Mayca, tu siempre al quite. Gracias.

mayca1523 dijo

Si es que los jueves lo primero que hago cuando llego al trabajo es mirar si ya has publicado el relato, los espero como agua de mayo.
Un saludo.

Patita de Goma dijo

joder!!!!!!!!!……………si es que puedo usar palabrotas pa describir lo que he sentido al leerlo, te digo como maika……pero no solo la forma de enganchar………….mientras leía el final sentía la “velocidad” de hector……………..UNA PASADA !!!!!!!!!!!!!!!
muaksssssss

elefantefor dijo

Xarbet, tienes un dominio impresionante del “tempo” en tus narraciones, Nos ofreces en esta una multitud de detalles que hacen que crezca el interés hasta el sorprendente final, y que ese final nos recuerde cómo empezó la historia y cómo son, de verdad, sus protagonistas.
Y hay un encantador tufillo cinematográfico en todo ello.

Gracias y un abrazo.

Daniel MacGill dijo

Bueno, anfitrión hay que felicitarte doblemente, por el relato y por la explosión de creatividad que has desencadenado (sin precedentes, creo…). Muy bien, Xarbet!

PS: No has revisado las tildes… te voy a poner una x…

bandama4 dijo

Querido amigo el primer relato del Club de los Jueves que leo tras la vuelta de mis vacaciones es el tuyo y la verdad engancha de una manera tremenda,con ganas de saber el desenlace de esta historia de amor entre dos personas que se atraen,que juegan con el lector a saber cual va a ser el punto y final del mismo relato y consigues lo más difícil de cualquier historia que se precie,que es saber poner el final adecuado al crecendo del relato en sí mismo.De lo mejor que he leído en mucho tiempo y la demostración que aquí hay buena madera de escritores de primera.

Cuidate.

f-menorca dijo

Patita, te acepto el muaksss como animal de compañia, pero que sepas que tengo el permiso de Cristina, para cobrarmelos todos juntos cuando te vea, asi que ya lo sabes.

Elefante, gracias por el tufillo, me encanta.

Dani, vamos a ver, yo no se poner tildes, cuando termino, paso el corrector, y si falta alguna, se la reclamas al Gates que es culpa suya.

Bandama, me siento culpable de que me leas en vez de seguir con tus vacaciones, supongo que era para empezar cuanto antes las del año que viene. Gracias por el comentario.

Saludos.

Jenny dijo

Hola
qué finales los tuyos, me ha gustado mucho
Besos

Lita Gomez dijo

ta ta ta chan ,…………..mu bueno el final buenisimo

Daniel Yáñez González-Irún dijo

F, ¡¡excelente!! Parece una de Kieslowski. Me ha entrado muy bien, como un café etíope con banda sonora de fondo de John COltrane. Y éso mismito es lo que estoy haciendo ahora, y degustando tus líneas y… ¿por qué no?, a lo mejor me imagino que soy el de los calzoncillos, y todo. La chica podía ser la Juliette Binoche, por ejemplo.
Perdona la verborrea, es por tu culpa, me has emocionado.
Un abrazo y sobradas cantidades de paz y voyeurismo.
Daniel.

janpuerta dijo

Apreciado Xarbet… si cierro los ojos veo tus palabras en una pantalla de cine de verano (por lo del calor) y cuando los abro, los vuelvo a cerrar. Es la trama de una película que me gusta tanto que la vuelvo a ver. Leer.
Un abrazo

Cástor Olcoz dijo

Te lo tengo dicho: caminas, redactas, a la velocidad que te propones, con ritmo y naturalidad envidiables, propios de profesional. El quid de la cuestión se presenta a la hora de resolver el suspense con un final lógico/original. El de hoy, a mi juicio, no está a la altura de tu impecable estilo. Salud

f-menorca dijo

A mi tambien me hubiera gustado mas un final como el de Crguardon en la que el voyeur se fuera metiendo por el catalejo hasta emerger por arte de birbirloque en la casa de su amada. Pero ¡Oh las musas no me visitaron aquel dia y solo lo de las sombras chinescas vino a mi cocorota. ¿Será por lo de las olimpiadas?

pat

pat dijo

Un clásico del voyeurismo, Xarbet, con un gran ritmo en todo el relato. Yo soy más de finales terribles que complacientes, pero lo cierto es que sorprende… Un beso y enhorabuena!

karmen-jt dijo

Admiro tu facilidad para escribir mininovelas en estos relatos que tú haces más extensos pero con una agilidad y fluidez que invitan a seguir, con esa sed de palabras que te deja una buena novela. Tu final sorprendente y además feliz. Un abrazo.

NEKANE dijo

Que bueno!!!!!!!!!!, sabía que algo así pasaría,
no deja de ser una forma de vivir en vida ajenas,
quizás a falta de una propia… que sé yo!!!!!!.
BESINES

odisea dijo

Jo…qué loco estás…es una mezcla de hichtcock y locura xarbetiana de confesionarios y otras pasiones…

f-menorca dijo

Cuanto tiempo hace que no me llamaban loco. Gracias, Odisea, me encanta. El lunes sale otro de confesionarios.

Rosa, Niña Guerrera. dijo

Este es el primer relato que leo (por ser tú el anfitrión), aunque llegue un día después imagino que hoy es jueves y no viernes de luna llena.

Por un instante, me he visto en el 2011 sentada en una sala de cine, aquí en México viendo una de tus películas. Pues las de confesionarios, ya han barrido audiencia, por lo excelentes.

En esta ocasión me he sentido tan impotente y angustiada como tú protagonista, al final un respiro… Muy buen final!!! Y como bien dice Pat: Un clásico del voyeurismo. Felicidades querido amigo!!!

Un beso con cariño desde el valle de mis emociones, que con tú relato se despiden satisfechos.
Gracias y espero el lunes para leer más de confesionarios.

conciertoarte dijo

Querido Menorca: entre el ménage de personajes que lió el Psiqui y tu voyeur, me da a mí que nos tenemos que ir al diván…jejejeje..¡ME HA FASCINADO! tu relato… es como una película de Hitchkok de los 50´s… Muchas gracias por tu relato…

Ilona Gogh dijo

Vaya Xarbet, llevas las pasiones a flor de piel…¡Bien por ti!
Excelente relato, con una buena sorpresa final.

Un abrazo

Minea dijo

juerrrrrrrrr…. que emocionante…

jajaj, si hubiera tirado de inteligencia el voyeur no habría aparecido en calzoncillos… jajja… si es que al final las mujeres… hacemos con vosotros lo que queremos!

Un beso, xarbet.

Minea.

uru dijo

Menos mal que me he dejado tu relato para los postres… Vengo del Pudor y… Empecé a leer con un cabreo de tres pares de narices y…
Te superas día a día. Gracias por tus estupendos finales. Te leo y… mi sonrisa va en “crescendo” en cada nuevo renglón.
Vuelvo a estar contenta
Petonets

crguarddon dijo

Me ha gustado mucho tu historia Xarbet, eso de que un hombre mire tanto a una mujer hasta aprenderse su nuca de memoria, por no mencionar que se fija en la ropa que lleva y se la aprende…¡uf! No sé si hay muchos así en la realidad. El final me ha gustado porque la tensión está servida a lo largo del relato, alguna vez tienen que ganar los finales felices.
Hablando del final, es más fácil bucear en una taza café que atravesar un catalejo, gracias por mencionarlo Xarbet, me ha gustado mucho leerlo. A mi me gusta así, me gusta la imagen de tu personaje en calzoncillos, toreando el tráfico, ¿que no? Vamos, que firmo ¡Ya! ¿cómo no va a enamorar un hombre así? Cierto el aroma cinematográfico, me encanta.
Besos!

crguarddon dijo

Esta semana he estado retrasada en todo, no sé que ha pasado con la fiesta de La Paloma que se ha hecho extensiva a toda la semana, nada, que sigo de “vacaciones”. Bueno, que se me ha escapado en el comentario anterior pedirte disculpas por mi retraso, con lo que disfruto de tus relatos. Un beso.

un-espanol-mas dijo

Esto es cine negro cien por cien!!! Que intriga … eso si. Que es un relato doy fe porque en la vida real …. esto no pasa. Ficcion buena, relato pues ya sabes cojonudo de intriga con final … inesperado. Un abrazo compañero …

Huranita. dijo

A mí sí me gustan los finales felices, y yo que me imaginaba algo como que al final era lesbiana, o algo así, me alegro por Héctor. Me encanta el tema, el voyeur que en cierto modo todos tenemos dentro. Un besito, a escondidas.

f-menorca dijo

Lesbiana por que no? Seria interesante, y el voyeur, excitadisimo, “Ahora puedo mirar a dos en vez de a una…” Seria otro final, para otro dia.

lola-gj47 dijo

que pasada de relato…o mejor de guión …me ha encantado…Me gustan los textos descriptivos en general, pero no todos…esta es para mi gusto una descripcipción mágnifica enmarcada en un guión de cine ..lo que hoy se ha dado en llamar ..”cine de autor”…así lo veo yo…La verdad , es que las palabras son las justas …y sin querer te van pintando las escenas …A mi el final me gusta..

besos

jpolinya dijo

Frederic, m’has deixat bocabadat.

Primer, a l’autobús, em veia jo, quinze anys, al seminari, pujant tots els dies per anar al col·legi, i totalment prendat d’una xiqueta, Clarissa es deia, amb qui no em vaig atrevir a parlar mai.

Després, a la finestra, hitchcockià, James Stewart no invàlid, però també.

I el ritme acceleradament orwellià, mereixedor d’un travelling com el de l’inici de Sed de mal, o millor encara, d’El procès.

I el final, feliç i inesperadament amable.

Ets bo, redéu, ets molt bo.

f-menorca dijo

El que estic bocabadat es jo amb el teu domini del llenguatge, hitchcockià, orwellià, em sento afalagat i això no es bo, però agrada…

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21 Octubre 2008 - Posted by | Relatos |

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