X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

EL HOMBRE QUE SE VOLVIÓ CALVO.

20 Sep 2008


Escrito por: f-menorca el 20 Sep 2008 – URL Permanente

Aquella noche, Paco, soñó con que se volvía calvo. Fue un sueño tardío en una noche de verano, húmeda y pegajosa. El sueño, pertinaz, acabó por despertarle. Se pasó antes de abrir los ojos la mano por la cabeza, y notó aliviado, que su pelo seguía en su sitio.

El se sentía muy feliz de su cabellera, veía jóvenes de apenas treinta años con unas enormes “entradas” que daban a la cara un aspecto de pepino abotagado. En cambio él tenia una cabellera perfecta, negra, tupida, de cabello grueso y fuerte. Se peinaba hacia atrás y su frente quedaba despejada y libre.

Era una persona meticulosa con su aspecto físico, cada mañana se pasaba mucho tiempo frente al espejo, afeitándose concienzudamente y armonizando perfectamente su cabello.

Y aquella mañana, después del sueño, seguía preocupado, dedicó especial atención en la ducha al champú con el que se daba un masaje vigoroso, y no estaba preparado para encontrarse con la mano llena de cabellos después del lavado. Intentó no darle importancia, y siguió con su aseo matutino.

El día, transcurrió normalmente, pero cada vez que iba al baño, se miraba el cabello, pendiente de no perder ninguno más.

Pero por la noche, el sueño volvió. Y lo hizo con más fuerza todavía, soñaba que cada vez que se pasaba la mano por la cabeza, se desprendían mechones enteros que dejaban autenticas clapas en su cabeza. Y cuando por fin despertó, angustiado y sudoroso, se pasó de nuevo la mano, y descubrió con horror que se desprendían guedejas de cabello.

Frente al espejo, comprobó que un lateral de la cabeza, ya presentaba enormes escalones en los que faltaba el pelo. No se atrevió ni a tocarlo, como pudo, con el peine, se lo fue colocando para que no se notase. Por primera vez en muchos años, aquel día no se duchó, y su afeitado fue bastante superficial.

Durante el desayuno, intentó ver si su mujer notaba algo, pero como siempre, ella, ni siquiera le había mirado, llevaban ya mucho tiempo ignorándose y usando el menor número de palabras posibles en sus diálogos. Algunos años antes, quizá hubieran pensado en divorciarse, pero lo habían dejado estar, sus hijos, ya mayores y casados, y sobre todo sus nietos, esperaban de ellos que siguieran como siempre.

En la oficina, si notó alguna mirada, pero intentó no decir nada. De hecho, no era muy popular, aplicaba la misma meticulosidad en su trabajo que con su aspecto personal, y se había convertido en un autentico “toca cojones” que es como le llamaban. Descubría cualquier error que los demás cometían y lo comunicaba con bastante mala hostia.

Procuró, no mirarse al espejo en toda la jornada, temía ver lo que no deseaba, y la duda, en aquel momento era a lo único a que podía aferrarse.

Pero ya en su casa, se encerró en el baño, y se enfrentó al que se había convertido en su enemigo. La imagen reflejada era bastante explicita, se le estaba cayendo el cabello, y cuando se lo mesó con la mano, se dio cuenta con qué facilidad se abrían surcos de calvicie donde antes había un nido de cabellos. Con cuatro manotazos de rabia, acabó por despegar el resto de su melena. Luego, cogió la maquinilla de afeitar y se rasuró la cabeza. Se quedó como una bola de billar, ni siquiera la sombra de lo que antes había sido una hermosa cabellera.

Se desnudo y se fue a duchar. Todo el día se había sentido sucio y pegajoso, y el agua fue más agradable que nunca, la sensación en su cabeza era desconocida hasta ahora y agradable.
Llamó para concertar visita con el médico, contra la opinión de su mujer, que decía que eso era normal, que todos los hombres tarde o temprano se volvían calvos y que a él le había venido de repente en vez de poco a poco. El médico, ante su insistencia accedió a verle a última hora de la tarde.

En la consulta, aprendió una palabra que desconocía: “Alopecia”, que es lo que dijo el médico que tenia, y lo atribuía a un estrés o a algún desequilibrio hormonal. Le informó que el folículo piloso no estaba destruido, y que posiblemente le volvería a crecer el cabello.

Total, que lo envió a casa a esperar a ver si le volvía a crecer el pelo, pero: ¿Qué hacia mientras tanto?

Estuvo pensando en ir a comprarse una peluca, pero la idea no le seducía, él, que era tan pulcro y aseado, ponerse un complemento capilar de este tipo le producía grima, por lo tanto, decidió tomárselo con deportividad y apechugar con su calvicie.

Se levantó contento, sintió otra vez el placer de la ducha sobre su cabeza, se sintió más limpio que nunca, se puso su mejor traje y se fue a la oficina.

Primer fracaso. Cuando uno llega a la oficina rapado al cero, lo menos que espera es que le hagan algún comentario, que le pregunten qué mosca le ha picado, o algo por el estilo, pero nada,… silencio,… todo el mundo comportándose como si tal cosa, sin hacer nada fuera de lo común, evitando mirárselo fijamente.

El sabía que no era muy apreciado, que no tenía amigos entre sus compañeros, que era un poco mosca cojonera, que no le beneficiaba en nada el ser el más antiguo de todos, pero al fin y al cabo llevaba ya por lo menos cinco años trabajando con el ultimo que había entrado, y esto son muchas horas de relación y de estar juntos.

Se sentó en su mesa, y empezó a trabajar sin decir nada a nadie. La mañana seguía como siempre, había un tono cordial entre todos, y él, aunque no participaba en el diálogo, se notaba que escuchaba porque a veces, pese su tono adusto, se le escapaba una sonrisa. Todos sabían que no era tan cascarrabias como quería aparentar.

Pero hubo algo que rompió la rutina:

Se le cayó un lápiz al suelo.

En circunstancias normales, nadie hubiera hecho caso, y él, se hubiera levantado a recoger lo que se le había caído, un poco avergonzado porque aquello al fin y al cabo era un descuido, una mala praxis de oficinista, y esto era algo que el normalmente no se permitía.

Pero esta vez, los tres más cercanos, se agacharon presurosos a recogerle el lápiz, y eso le pareció de lo más extraño. No estaba acostumbrado a ese tipo de deferencias. Luego, mientras seguía trabajando, notó hacia él miradas furtivas, como observándole.
Y para broche, el Jefe, que cuando salía de su despacho, a él no le hacía ni puto caso, y comentaba o hacia broma con algún compañero suyo, esta vez, se dirigió hacia él, le dio un golpecito en la espalda y le dijo: ¿Qué, todo bien?

Contestó con un escueto “Bien Gracias”, pero no le gustaba nada el cariz que iban tomando los acontecimientos.

Cuando llegó la hora del almuerzo, en el buffet que había en el mismo edificio, también notó que había hacia él un trato diferente, le dejaban pasar en las puertas, le saludaban cortésmente, se lo miraban con simpatía… un cúmulo de pequeñas cosas a las que un oficinista gris, veterano y anónimo como él no estaba acostumbrado.

Mientras volvía a su casa, caminando como siempre para hacer ejercicio, de repente, se dio cuenta de lo que pasaba. ¡Sus compañeros pensaban que tenía un cáncer ¡ Que el pelo se le había caído a consecuencia de algún tratamiento agresivo contra ese mal. Y por eso tanta amabilidad, tanto miramiento, tanto interés.

De alguna manera esto le tranquilizó, y se permitió reír un poco mientras seguía caminando. Incluso, cuando llegó a su casa, se lo comentó jocoso a su mujer, riéndose de la candidez de sus compañeros.

Y al día siguiente, como en la oficina seguían en las mismas, se decidió a tomar el toro por los cuernos, y a media mañana, de repente, dirigiéndose a sus compañeros, les dijo:

-Bueno, ¿supongo que no van a creer ustedes que no tengo pelo debido a un cáncer verdad?

Y sus compañeros, todos al unísono, como si se hubieran puesto de acuerdo:
-No, por supuesto que no, claro que no.

-El médico que ha dicho que es una alopecia y que a lo mejor me vuelve a crecer el pelo, pero la verdad que esto es mucho más cómodo. ¿Verdad?

Nadie le entró al trapo, se limitaron a asentir, y todos siguieron con su trabajo, como si no les interesara el tema o que no lo quisieran tratar con él. Su intento de entablar conversación y explicarse no tuvo éxito.

Y, el trato hacia él siguió como el día anterior, mucho cuidado en no ofenderle, en no llevarle la contraria, en ayudarle, en sonreírle…, no, aquello no iba bien.

Para colmo, cuando salió el jefe, se dirigió de nuevo hacia él, nuevo golpecito en la espalda, y le dijo que a partir de mañana, tenía que enseñar a Silvia su trabajo, ya que algunas cosas solo las sabia hacer él, y que eso dijo textualmente: “Es un lujo que ninguna oficina se puede permitir”

Llegó a su casa furioso, de hecho, mientras andaba de regreso del trabajo poco a poco se iba enfadando más, y andando cada vez más rápido, llegó un momento en que casi corría, y su sempiterna cartera de piel, colgada de la mano, iba balanceándose como un péndulo. Al llegar al portal de su casa, tuvo que pararse, tomar aire y hacer algunos ejercicios de respiración, no fuera que su mujer lo viera sudoroso y jadeando.

Intentó desahogarse con su esposa, contándole lo burros que eran en la oficina y lo que le había dicho el cretino de su jefe. Su mujer, le escuchaba sin demasiado interés, era evidente que lo que a él le pasaba no le importaba demasiado, por lo que cogió el teléfono y llamó a su hijo mayor para explicarle lo que pasaba.

Este le escuchó al otro lado del hilo en silencio, y luego, aprovechando un momento en que se esperaba que respondiera, le cambió el tema preguntándole por si había encontrado una cámara de fotos antigua que tenía que haber en alguna parte de la casa.

Terminó la conversación cortésmente, y llamó a su hija.

Elisa estaba embarazada, y antes de contarle la historia, tuvo que preguntarle cómo se encontraba y dejar que le explicara cosas de los problemas que su estado gestante le ocasionaba. Hasta muy avanzada la conversación, no pudo contarle lo de su alopecia y el comportamiento de sus compañeros de oficina. Su hija se rió mucho cuando le dijo que iba pelado por la vida y le hizo algunas bromas, de alguna manera su alegría le reconfortó, pero quedo hundido cuando después de escuchar sus lamentos sobre los que pensaban sus compañeros, le espetó así de pronto:

– Bueno, vamos a ver, pero tu estas seguro que no tienes cáncer ¿no?

Y él respondió raudo: Si, claro que sí, es decir, claro de que estoy seguro de que no.

Pero se quedó con la mosca detrás de la oreja.

Al día siguiente, concertó cita con el médico y maldijo el que le diera una hora a media mañana, por lo que tuvo que pedir permiso para salir.

Dijo que tenía que solucionar unos asuntos, y el Jefe le dio permiso en seguida, sin preguntar nada y además, ¡Sonriendo ¡ Y, le dio otro golpecito en la espalda.

Escapó mejor que salió de la oficina porque le molestaba la compasión que notaba sentían por él.

El médico se rió un poco de él, le dio unos golpecitos en la espalda, -Vaya manía habían tomado con eso de su espalda- y le dijo que no se preocupara. Pero como el insistía, accedió a hacerle un chequeo general y unos análisis, y además, dijo con una sonrisa, vamos a ver cómo está esta próstata.

Durante la próxima semana, tuvo que salir varios días para el reconocimiento médico, y los análisis. Además, entendió la media sonrisa del médico cuando le dijo lo de la próstata. No fue solo que le metieran el dedo en el culo, que ya era, sino la inmensa sensación de humillación y ridículo que la posición y situación le hacían sentir.

Una semana después, los resultados médicos fueron impecables, ni colesterol, ni azúcar ni falta de hierro, el corazón como un reloj y hasta la próstata estaba como la de un chico de diez y ocho años.

Estaba tan feliz con los informes médicos, que puesto que a su mujer no le impresionaron demasiado y los ninguneó, se los llevó a la oficina.

Aprovechó cuando el Jefe salía de su despacho, para levantarse, y allí, en medio de todos, se dirigió a él, blandiendo en una mano los análisis, para decirle que le habían encontrado como un toro y que estaba perfectamente de salud.

Su anuncio, así de sopetón, en frio y con el jefe como destinatario y todos los demás como testigos, no fue recibido ni con aplausos ni con admiración, ni con sorpresa, ni con felicitaciones, simplemente quedó allí, en el aire, totalmente desangelado, como si nadie le creyera pero todos estuvieran dispuestos a creerse su mentira,

Y el Jefe, después de unos segundos de silencio, le dio unos golpecitos en… ¿a que no sabéis donde? Y le dijo que muy bien, que felicidades, y se fue como huyendo de allí. Y él se quedó allí, con los papeles en la mano con una irresistible sensación de ridículo. Era evidente que no le creían.

El regreso a su casa, fue lento, se sentía cansado, y respiraba trabajosamente, y no tuvo la precaución de pararse a descansar en el rellano de la escalera. Y, por consiguiente, su mujer le preguntó si se encontraba bien. Sonrió con amargura, estaba acostumbrado ya a que le considerasen un enfermo, la gente, definitivamente, era imbécil, y su esposa también.

Pero por la noche, antes de ir a dormir, frente al espejo, descubrió que le habían salido ojeras, y que tenía un dolor en la punta del esternón, y que este dolor era mucho más intenso cuando se lo presionaba con el dedo. También las vértebras lumbares le dolían, y estaba un poco mareado.

Durmió poco y mal, se sentía angustiado y triste. Mil veces estuvo tentado de despertar a su mujer, y mil mas se contuvo, de hecho lo único que tenía era miedo, pero por la noche, los miedos son mayores y más poderosos.

Se levantó con sensación de frio, y mecánicamente como siempre, se vistió y preparó para ir a la oficina. Había decidido no hacer caso a nadie, y seguir como siempre, al fin y al cabo, no le importaba la opinión de aquellos ignorantes.

Pero le fue imposible continuar como antes, sentía las miradas de los demás como si fueran puñales contra su salud, no aceptaba la condición de enfermo, no necesitaba ni lástima ni compasión, no quería ser en ningún momento centro de atención, el era un oficinista gris, anónimo, lento, seguro, impasible, ni estaba enfermo ni llegaba tarde.

La cosa no mejoró en las siguientes semanas, y cada vez se sentía más viejo, más cansado, las ojeras habían aumentado, le dolía la espalda, tenia picor en la garganta y le molestaba toser, y el no toser le consumía.

Ni siquiera tenía el placer de pasarse la mano por la cabeza, lo hacía instintivamente y se angustiaba al encontrar lisura en vez de cabello. Empezó a odiar su calva, ella era el origen de todos sus problemas, de su tos, de sus dolores de espalda, de la punzada de su esternón. Su tez, se volvió cada vez más pálida, y un día, al levantarse presuroso a coger un lápiz que se le había caído al suelo, para evitar que alguien lo hiciera por él, le dio un mareo y cayo desmayado al suelo.

Lo despertó el ulular de la sirena de la ambulancia y se hizo enseguida una composición de lugar y tiempo, lo llevaban al hospital, allí, demostraría a los descreídos de su oficina que no estaba enfermo.

Horas después, ya en la habitación del hospital, aun un poco trastornado por las atenciones médicas que había recibido, nuevos análisis, mascarilla de oxigeno, gotero con medicación, se sentía feliz porque estaba rodeado por los suyos, su mujer, mas sonriente que nunca, su hijo mayor con su mujer, y la pequeña con la barriga a punto de estallar.

La sensación de placer fue interrumpida por la entrada del médico, estaba serio y circunspecto, y no puso demasiados adornos a lo que tenía que decir.

Siento comunicarle –dijo- que tiene usted un cáncer linfático en fase terminal, le quedan solo unos días de vida.

31 comentarios · Escribe aquí tu comentario

psiquiatradefamilia dijo

Muchos de tus relatos tienen algo en común, el gusto por sorprender al lector, con un final ocurrente, unas veces jocoso, otras triste, otras simplemente sorprendente. Una de las cosas con la que más disfruto es con ver la expresión de la gente en esos momentos de sorpresas de la vida. Yo suelo intentar crear muchos de esos momentos con mis palabras en el vivir cotidiano. Lástima que aquí no podamos ver las caras de los demás.
Saludos sorprendidos.

f-menorca dijo

Aunque no te lo creas, esta historia tiene más de diez años, y hace unos meses la recuperé y la dejé lista para editar, aunque tienes razon, me gustan los finales sorprendentes, es como un buen postre.

conciertoarte dijo

Hola Xarbet… me ha gustado mucho tu relato… a mi chico, que la semana pasada le han hecho una quimioembolización, lo que más le preocupa es una de las consecuencias: que se le caiga el pelo… yo le animo diciéndole que le compraré un tupé estilo 60´s… te mando muchos bexos y al psiqui, otro también…

Daniel Yáñez González-Irún dijo

Tremendo, Xarbet, parece un corto tenebrista del mejor Berlanga de los 1970. Me has dejado hecho polvo y no te contaré cual fue mi primera reacción según iba leyendo porque tampoco hace falta que me humille como un pelele.
Paz, amigo, y gracias por la sonrisa que me acabas de arrancar, so desgraciado!!
Daniel.

elena dijo

Dust to dust (Polvo eres y en polvo te convertirás).

A ver si un día me sorprendes con un relatito de corte erotico-candente-seductor…y con mucho pelo.. 🙂

!Buen relato!, algo largo, sorpresivo por momentos y con final muy triste. Lo dicho…..

Blas García Marín dijo

Respuesta a Snooper:

Acabo de llevarme una sorpresa muy desagradable al leer el post de Snooper, en el que critica mi excesivo protagonismo en la portada de la Comunidad.
Es posible que tenga razón y que yo me haya dejado llevar por “mi excesivo amor al atletismo y al deporte en general”, publicando demasiadas veces.
Como no era mi intención molestar a nadie y creo que inconscientemente lo he hecho, pido disculpas a todos aquellos que les he privado de estar en portada.
Aunque no tengo ninguna obligación de contestar, he querido hacer algunas puntualizaciones: he nacido en Fuente Álamo (Albacete), vivo en Getafe (Madrid), “entreno en grupo” a las diez de la mañana, en el Cerro de los Ángeles, soy un gran defensor de la candidatura de Madrid para los “Juegos Olímpicos del año 2016”, me encanta la “fotografía”…
Yo no gano ningún dinero con mis blogs, al contrario tengo que dedicar, todos los meses, una cantidad de mis ingresos a la promoción del atletismo y del club “Atlético Getafe”

Lo de volver a publicar algunas entradas, que creo interesantes, es porque ayudan a mis atletas, y son motivo de conversación y de motivación en los entrenamientos…no tengo porque ocultar que son antiguas.
Un saludo para todos.
Blas

atletas dijo

f-menorca,

Entiendo tus molestias y procuraré en el futuro molestarte lo menos posible.
Lo que no puedo admitir es que me intentes marcar el camino que debo seguir y que me des consejos que no te he pedido.
Creo que he dicho muy clarito que línea voy a seguir a partir de ahora, teniendo en cuenta que para nosotros, los que defendemos el atletismo, este es muy importante en nuestras vidas.
Un saludo.

f-menorca dijo

Vamos a ver, te he dicho que el espacio mas util para hacer lo que haces es un foro dedicado y no tienes por que decirme que no te de consejos. Si lo quieres lo tomas y si no lo dejas.
Te he contestado porque tu lo has hecho, pero para hacer lo que de de la gana, no importaba que hicieras el paripé. Por supuesto que tienes todo el derecho del mundo, de seguir tu camino, yo no te lo voy a discutir, mientras te lo permitan las normas, puedes publicar un post cada cinco minutos si con ello te sientes mejor. Que ayudes o no al deporte es una opinión que no comparto.

julio navarro (jpolinya)

julio navarro (jpolinya) dijo

El relat és correcte, però te’ls he llegit millors.

I no parle de la idea que és bona i representativa no només del pensament màgic (si el tractament del càncer duu aparellada la calbície pels tractaments utilitzats, la calbície serà també indicadora del càncer) sinó parlant de salut, la homeopatia.

No sé per què, però l’he trobat allargat artificialment, repetitiu.

Ja ho sé que és difícil el que et diré, però segurament hagués pagat la pena, si l’haguessis reescrit. Si haguessis utilitzat el mateix sistema que utilitzes per cuinar un plat, segons pròpia confessió teva quan parlaves de Simone Ortega. Llegir i rellegir la recepta (la idea base del relat), i més tard fer allò que, sobre la marxa, penses com a correcte i convenient.

Una abraçada.

julio navarro (jpolinya)

julio navarro (jpolinya) dijo

Ah, se m’oblidava, la primera vegada quan dius

“se le estaba cayendo el cabello, y cuando se lo mesó con la mano, se dio cuenta con qué facilidad se abrían surcos de calvicie donde antes había un nido de cabellos. Con cuatro manotazos de rabia, acabó por despegar el resto de su melena.”

el que fa és “atusar-se” els cabells (vid DRAE atusar 3. accepció) és en acabant, quan, a manotades, realment se’l “mesa” (vid DRAE mesar)

Salut

f-menorca dijo

Tens raó, Julio, jo el tenia escrit fa temps i en molta estima, però ahir, quant el vaig anar a publicar, no em va acabar de fer el pes, el vaig trobar fluix y llarc. El teu comentari m’ho confirma, potser necessita una refundació a fons. Estudiaré las paraules mesar y atusar, es interessant.

mayca1523 dijo

Una vez más Xarbet sorprendente final.
Un abrazo.

elefanteblancoster dijo

Estoy con Julio en que el cuento se alarga un poco aunque dominas, como siempre, los detalles; y esa idea del absurdo colapso generado por el propio carácter del protagonista es espléndida y está muy bien contada.

Gracias y un abrazo.

NEKANE dijo

PARA EL COMPONENTE MAS JOVEN DE LA COMU.
AHORA CUMPLIRÁ SUS PRIMERAS 48 HORAS,
“ERIK,” BIENVENIDO, ENTRAR AQUI Y PONER ALGO….
TODOS UNIDOS, UNO TIOS DE UN SOBRINO CAIDO DEL CIELO…
Por favor, escríbeme una nana será mi mejor regalo.
Escrito por: mariagraciaborrego el 21 Sep 2008 – URL Permanente
http://lacomunidad.elpais.com/mariagraciaborrego/2008/9/21/por-favor-escribeme-nana-sera-mi-mejor-regalo-

Violeta

Violeta dijo

Jo també l’he trobat un xic llarg. Però el ritme i les bones descripcions han estat, com sempre, ideals.

lola75 dijo

Un relato acojonante , y nunca mejor dicho…es cierto que el subconsciente , ..la obsesión ..y el trabajo de la mente ,, ..cuando no tiene nada mejor en que entrenerse…pueden ocasionar trastornos a la personalidad …e incluso esos trasnornos pueden en algunos casos somatizarse y pasar a tener un caríz físico -….

Pero aún considerando todo eso , el final lo veo subrealista….aunque no imposible…porque imposible no es nada..

Patita de Goma dijo

joder, me alegro de haber leido esto con el resultado de la biopsia del ganglio en la mano jejejeje………….pero que conste, que aun así, me has puesto el cuerpo malo, joer, y encima mañana es mi primera cita en oncología!!!!!!!! eso sí, el relato está genial, y el final como siempre, la releche!!…………Una cosa es cierta……….hasta mi ex se volvió generoso y amable cuando se enteró, de buenas a primera te conviertes en santa o algo así………pero conforme pasan los días y sigues viva se les va pasando jajajaja
un besazo!!!

f-menorca dijo

Lo tenia aparcado patita, no me hubiera atrevido a publicarlo antes, y no presumas, que tu santa, santa, no lo vas a ser nunca. (Afortunadamente)

Jenny dijo

Hola Xarbet
Este relato me ha producido reacciones encontradas, por un lado él era un compañero que no quisiera tener y que me recuerda a varios de los que tengo, pero la forma en que lo tratan me hiela, es decir se vuelven un poco más indulgentes con él, pero nadie muestra real interés en él, eso es bastante triste y para colmos sí que está enfermo…
Besos

uru dijo

Xarbet
Acaba fataaaaaal

Pero a mi no me ha parecido largo. La verdad es que lo he leído de un tirón. Julio dice lo de mesar y atusar pero me falta una palabra… “Clapas” creo que en castellano no existe, al menos en mi diccionario enciclopédico Salvat no está!!!
Últimamente tus finales son tremebundos!!!
Pero me encanta, ya lo sabes, como escribes, como desarrollas cada personaje hasta el final.
Jolines, soy tu “pelotera” oficial jajajajjajajja
Moooolt petons

Juanra dijo

F-menorca, he estado sonriendo todo el rato pero al final, se me ha caido la mandibula. No se si es genial o es mala leche, pero me encanta que los finales sean inesperados, es más, si hay algo que me gusta en un relato es que no pueda imaginarme el final.
¿no tienens nada publicado? ¿ni en un compendio de cuentacuetos?
Debo ponerme un pos it en la pantalla del ordenador recordándome que te lea mas a menudo
Un placer leerte

alondra dijo

Esas historias se suceden a diario. Hay que cuidar la salud, Prevenir. Chequeos paródicos, y comida y vida sana
Un beso.

bandama4 dijo

Querido amigo sabes conducir muy bien los relatos porque logras captar la atención del mismo hacia un final que sorprende por el giro que le das esta vez triste pero realista como la vida misma.Me ha gustado aunque me ha dejado un pozo amargo con el final pero lo encuentro lógico.

Cuidate.

frasier dijo

Un buen relato sin duda, acerca de la evolución del pensamiento propio, de como nos hacemos a algunas ideas y a otras no, de como circunvalamos la realidad, de como asumimos el comportamiento de los demás.

El final para mí, no ha sido tan inesperado, pero es brutal aunque la realidad es igualmente así de dura. Aunque haya situaciones para las que uno no pueda prepararse jamás.

Un saludo

f-menorca dijo

Uru, las cosas no siempre acaban bien, hay veces que salen clapas, creo que en castellano tambien es correcto. Lo buscaré.

Juanra gracias, Estoy pasando mis archivos a WordPress con la impagable ayuda de Lola y Bombilla, donde los puedo clasificar y recopilar mucho mejor, aun está en obras, pero operativo
xarbet
Alondra, me asustas, espero que no sucedan a diario, mejor al reves, que uno que tenga cancer, poco a poco le vaya creciendo el cabello aunque sea calvo.
Bandama, el final es amargo, pero opino como Frasier, la evolucion del pensamiento propio, no siempre es positivo, al fin y al cabo, mi personaje, tiene una enfermedad que se llama soledad.

f-menorca dijo

Uru, las cosas no siempre acaban bien, hay veces que salen clapas, creo que en castellano tambien es correcto. Lo buscaré.

Juanra gracias, Estoy pasando mis archivos a WordPress con la impagable ayuda de Lola y Bombilla, donde los puedo clasificar y recopilar mucho mejor, aun está en obras, pero operativo
xarbet
Alondra, me asustas, espero que no sucedan a diario, mejor al reves, que uno que tenga cancer, poco a poco le vaya creciendo el cabello aunque sea calvo.
Bandama, el final es amargo, pero opino como Frasier, la evolucion del pensamiento propio, no siempre es positivo, al fin y al cabo, mi personaje, tiene una enfermedad que se llama soledad.

Ilona Gogh dijo

Xarbet…, ¿por qué no seremos capaces de evitar la falta de comunicación…?
Pienso que con un poco de empatía por nuestra parte podríamos convertir los días grises en mucho menos amargos!
Buen relato que dejas aquí, y resumiendolo un tantito, también quedaría en el trasfondo la reflexión a donde nos quieres llevar.
Por otro lado, la gente cuadrada, obsesiva por lo general crea diferentes tipos de enfermedades, por la sencilla razón de no ser equilibrado. El carácter de las personas dice mucho sobre las posibles enfermedades de las que padece…

Un abrazo

f-menorca dijo

Me asusta pensar que haya personas capaces de trabajar juntos durante diez o veinte años y no ser capaces de comunicarse como personas, o de familias en las que la incomunicacion crece en progresion con el tiempo. Es dura la soledad del que no está solo.

Meritene dijo

Magistral!! Me tienes como una fiel adepta a tus relatos.
Me encanta que juegues con la ambigüedad y los finales inesperados!!
besitos y bona nit!!

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20 Octubre 2008 - Posted by | Relatos |

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