X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

EL FRUTO PROHIBIDO DEL ARBOL

28 Sep 2008


Escrito por: f-menorca el 28 Sep 2008 – URL Permanente

Odón y Ana, estaban exhaustos. Sentados en una piedra, en la cima de una montaña, descansaban después de tres días de arduo trabajo subiendo víveres, herramientas y enseres desde un claro de la base hasta lo alto de la cima.

Desde allí, divisaban una gran extensión de tierra verde y marrón así como el cielo que se fundía con el horizonte. El sol, en declive ya, enviaba sus últimos rayos de sol amenazando con enviar la noche. Ellos eran los felices propietarios de la montaña que estaba a sus pies.

Como movidos por un mismo pensamiento, se desnudaron rápidamente, dejándose solo las botas, para sentirse plenamente en contacto con una tierra que era la suya y que a partir de aquel día, iba a ser su paraíso personal.

Habían tardado años en poder acumular el patrimonio suficiente para invertirlo todo en aquella tierra. Los preparativos para su marcha del mundo polvoriento y sucio también habían durado muchos meses.

Todo lo que pensaban que sería necesario para su nueva vida lo habían ido comprando poco a poco, habían instalado en el patio de su casa las placas solares, y las fotovoltaicas, habían aprendido a usarlas y a repararlas, luego lo habían desmontado para dejarlo listo para instalar en su nueva vivienda.

Un camión los había dejado junto con sus pertenencias, en un claro del bosque junto al camino de subida a “su” monte. De eso hacía ya tres días, ahora estaban arriba. Habían camuflado antes de la última subida el camino para que nadie pudiera verlo por casualidad

Habían cortado con todo y con todos, no habían dicho nada a sus amistades, ni a su familia, iban a vivir una existencia idílica lejos del bullicio del mundo. Ningún teléfono, ningún aparto de radio, ningún trasmisor, nada había subido con ellos, estaban solos, tierra, cielo, agua, aire, y ellos, eran los habitantes de un nuevo paraíso.

En la cima, resguardada por unos árboles gigantes, había una cabaña, iba a ser su vivienda, aunque no descartaban construir otra, por ello habían traído herramientas y útiles de construcción en madera, además de las placas fotovoltaicas para tener energía.

La puerta estaba atrancada, y tuvieron dificultades para abrirla, son momentos en que uno echa de menos una barra de hierro que desafortunadamente, no habían traído.

Al final, consiguieron entrar y después de abrir la ventana contemplaron el que sería su nuevo hogar. Era una estancia cuadrada de una sola habitación, a la derecha una mesa con una cubeta de plástico que en la que habían varios platos sucios. A la izquierda un catre con dos bancos, y al fondo dos butacas de eskay y una mesita con un televisor encima.

Se miraron con complicidad y echaron a reír, porque lo último que uno se espera encontrar en una cabaña de un monte a la que tardas un día para acceder, prácticamente a cuatro patas, son dos butacas y un televisor, pero la vida trae algunas sorpresas. La primera idea fue tirarlos, pero no querían empezar su nueva vida montando un sitio para desperdicios, ni ensuciando el aire con humo apestoso, las dos butacas en la cabaña les molestaban menos que verlas patas pa arriba en un trozo de su bosque, por lo que acordaron dejarlos allí, como símbolo de una vida que no querían.

Los vivieres que habían traído les bastaban para tres meses, prácticamente legumbres, agua y leche en polvo, habían descartado cualquier lata ni envase de cristal. Confiaban en ese tiempo tener ya frutos del huerto y en los productos naturales del bosque.

Empezaron su nueva vida al día siguiente, con ilusión y ganas, había mucho por hacer, instalar las placas, cavar los aljibes, preparar los huertos, el de verano y el de invierno, marcar rutas para recoger piñas, moras, y cualquier raíz comestible o útil para su vida.

A la semana ya tenían luz, que conectaron a la instalación del viejo generador de gasolina que no pensaban usar, ya que no pensaban quemar nada que no fuera madera.

Y quiso el destino, que por la noche, cuando se preparaban para acostarse, un pequeño piloto de la televisión les hizo ver que había vida latente en el aparato a la espera de que alguien pulsara un botón.

En la penumbra de la noche, solo con la iluminación de la luna, el televisor, con sus dos antenas en forma de uve en la cabeza, el piloto en la base, y con las patas de la silla que lo sustentaba, parecía una persona que estaba al acecho. Rápidamente Odón, desenchufó el aparato, y la débil luz, se apagó lentamente.

Pero la semilla había caído en la tierra, y el televisor, ocupaba impasible su lugar en aquella vivienda. Odón y Ana sabían que podía hacer cualquier cosa en aquel reducto que estaban habilitando como paraíso, podía subirse a cualquier árbol, comer cualquier fruto, cavar cualquier surco, pero que no debían acercarse al televisor.

Pero un día, mientras Odón estaba en el huerto de abajo, un colibrí, entró en la cabaña y se fue a posar sobre las antenas del televisor. Ana, estuvo observándolo un rato, divertida como iba de una a otra antena, y sin casi darse cuenta, puso el aparato en marcha para asustar al pajarito, el cual en vez de asustarse, se fue a posar sobre su hombro como si quisiera contemplar con ella la pantalla. El aparato era viejo y en blanco y negro, solo se veía un canal y no muy claramente, pero a Ana, le encantó oír después de muchos meses otra voz que no fuera la de su marido, y ver que el mundo seguía en el exterior.

A partir de aquel día, de vez en cuando volvía el colibrí a posarse sobre su hombro, y si su marido no estaba cerca, Ana encendía el aparato porque le parecía que era eso lo que el colibrí le pedía, y le hacía gracia la actitud del animal. Pero no siempre lo apagaba en seguida, sino que ella se ponía a ver y escuchar lo que se emitía.

Pero, algún día tenía que pasar, y pese a sus precauciones, de desenchufarlo cada vez y aparentar que no se usaba, su marido se dio cuenta una tarde que subió antes de lo normal, de que aún mantenía el calor de las lámparas y supo que había estado encendido.

Por la noche discutieron, ella confesó que a veces lo encendía y defendió el hacerlo como algo insustancial y que no impedía ni afectaba en nada a su aislamiento, Odón no estaba de acuerdo, pero ella consiguió no solo que aceptara usar el aparato sino que prometió que solo lo usarían estando juntos, para que no interfiriese en su relación.

Y así, al día siguiente, después de comer, por primera vez desde que habían llegado, se sentaron en el suelo, tal y como acostumbraban a ir, desnudos y con las botas puestas, apoyando las espaldas en las butacas y encendieron el televisor. Odón, aunque remiso al principio, no podía ocultar que también deseaba verlo.

Las imágenes que aparecieron en la pantalla solo encender el aparato, eran sobre una noticia de un pavoroso incendio de una zona boscosa. Se veían imágenes aterradoras de bomberos corriendo con las mangas enrolladas, hombres con ramas, bateando el fuego, helicópteros con sus ubres colgantes esparciendo agua, y aviones luchando contra el viento.

El locutor relataba los hechos con una fogosidad tal que parecía que estaban viviendo el suceso, incluso el aire olía a humo y el calor iba incrementándose por momentos.

Cuando se quisieron dar cuenta, las llamas estaban lamiendo su cabaña, y vieron consternados, que el incendio de que hablaba el reportaje de la televisión era en su montaña.

Apenas tuvieron tiempo de salir huyendo, montaña abajo, con las llamas en su espalda que les perseguían cual ángeles con espadas de fuego.

La imagen de dos personas desnudas, corriendo cogidas de la mano, con los cabellos al viento, quedo escrita en el libro de los tiempos.

Cuando por fin llegaron abajo, contemplaron consternados que habían sido expulsados del paraíso porque habían consumido la fruta prohibida. Un colibrí, piaba impávido en la rama de un árbol.

24 comentarios · Escribe aquí tu comentario

espe-AZ dijo

Siempre incapaces de ceder a la tentación!!! … tu imaginación fenomenal, estoy empezando a asustarme

aránzazu

aránzazu dijo

y para el colibrí peñazo no hay castigo? qué injusto es el mundo.
saludos

conciertoarte dijo

Digo yo, si la manzana es el fruto prohibido… ¿por qué están tan buenas?… Muy bueno, Xarbet…como siempre…

f-menorca dijo

No concierto no, la manzana es buena, la que es mala es la tele.

El Colibrí, Aranzazu, en realidad era una colibrina, astuta ella como la serpiente, tengo que buscarle un castigo porque el de arrastrar la panza por el suelo no cuela, pensaré…

Pero Espe, algunas tentaciones tambien son buenas no?

morenteardila68 dijo

Muy bueno, te sales.

lola75 dijo

Me encanta el relato….Yo veo encadenadas una serie de metáfoas sobre la fantasía debordada a la que muchas veces el ser humano, en su afan de sobrevivir echa mano…y más que tentaciones, veo hechos,, ..que antes o después le ponen los pies en el suelo…

Los paraisos no existen ..

fantástico

besos

mayca1523 dijo

Verdaderamente Xarbet………… hay que tener imaginación para relacionar aquella historia que nos cuentan de pequeños con esta que nos traes tú. Y sobre todo la dosis de psicología, el marido discute con ella por verla, pero en realidad él también lo está deseando.
Enhorabuena, un saludo.

Ilona Gogh dijo

Las prohibiciones generan más curiosidad aún…!
En este caso…no sé…el árbol del conocimiento lo igualas a la TV??? …hmmm
El resto sí cuadra, jejje… el Diablo siempre entra a través de la mujer.¿Por qué?
Porque la mujer es el punto más débil del hombre, por allí puede entrar el Diablo. 🙂
Y por mucho que él tratara de resistirse, comió del fruto…y pecó…y dejaron de ser
inocentes…, fueron expulsados del paraiso!

Está bien ese cuento moderno del paraíso…jejje
Un abrazo Xarbet

f-menorca dijo

Los paraisos no existen Lola, por mucho que algunos se empecinen en buscarlos. La capacidad de cada uno de estar en armonia con uno mismo es el mejor paraiso.

f-menorca dijo

Mayca, este relato, en su primera redaccion me lo tildaron de machista. En todo caso no pretendia serlo. Tanto el hombre como la mujer son responsables de sus actos, y no hay excusas detras de las que se puedan esconder.

f-menorca dijo

Ilona, tengo que discrepar, la mujer no es, en mi opinion, el punto más debil del hombre. Como le decia a Mayca, cada uno es responsable o no, independientemente de su sexo. Estoy cansado de ver estereotipos de hombres engañados o manejados por mujeres. Yo creo que esto tiene más de leyenda urbana que de otra cosa. Ni los hombres son todos tontos ni las mujeres siempre pérfidas. Hay de todo, como en botica.
Encuanto al árbol, yo creia que era el arbol del bien y del mal. Repasaré la biblia, pero creo recordar que Dios dice a Adan y Eva que si comieran del arbol conocerian el bien y el mal. Se que es una mala comparacion con la tele que de bien poco hay, pero déjale un poco de margen al narrador. Un saludo.

julio navarro (jpolinya)

julio navarro (jpolinya) dijo

Justa la reprimenda d’Ilona: per què la tentada de forma directa és la dona, i l’home ho és a través de la dona? Indica un seguiment excessivament literal del relat del Gènesi. Seria més literari si la tentació hagués estat primàriament a l’home.

Interessant que la televisió actuï no només com a fruita prohibida (autoprohibida en aquest cas) sinó també com a àngel anunciador.

És evident que el conte té diversos finals possibles: el que has elegit, l’expulsió directa pel foc, però també podria haver estat el de l’acabament del paradís per manca de confiança entre els dos, o la intervenció de l’autoritat per okupació il·legal. (Encara que per ser versemblant aquestá última opció hauries d’haver substituït la tele pel mòbil, i una localització d’un qualsevol acreedor, o bé familiar).

I com deia Erich Fromm, crec recordar que al seu llibre “La por a la llibertat”, la sortida de la infància és la pèrdua del paradís, al que mai no podrem retornar.

Salut, i continua sorprenent-nos amb els teus relats. Moltes gràcies.

psiquiatradefamilia dijo

El arbol de la ciencia del bien y del mal. Simboliza el conocimiento.
Seguimos asociando Paraíso con no información, no conocimiento…
Y Conocer, saber, nunca ha estado reñido con vivir bien…
Quizá es que los poderosos prefieren que no sepamos, que no conozcamos…
La información, el conocimiento, bien empleados, nos ayudan a vivir en el paraíso, no al revés, como algunos se han empleado a fondo en hacernos creer (Iglesia-Estado-Empresa…).
Saludos paradisiacos

f-menorca dijo

Un post, puede ser mas o menos malo, pero los comentarios a menudo lo hacen sublime. Me haceis pensar y esto es lo mejor que le puede pasar a una persona. Necesito tiempo.

elefanteblancoster dijo

Te ha quedado “divina” (¿o humana?) esta actualización de uno de los mitos fundacionales de nuestra civilización. En el relato se siente todo el ahora posible unido a esa inquietante eternidad de nuestras aspiraciones, dudas, errores y desenfoques. No digo nada exagerado porque se ve en los comentarios que ha provocado.

Respecto a lo que comenta “psiquiatradefamilia” me gustaría añadir que el conocimiento no es más que el consuelo, necesario y saludable, que nos queda a los adultos por haber perdido la capacidad de la inocencia, es decir, la capacidad de que todo sea posible.

Gracias y un abrazo.

Psiqui

Psiqui dijo

Sí, estaría de acuerdo con elefanteblancoster. Cuando el niño tiene “uso de razón” es cuando empieza a perder la inocencia de que todo es posible, los reyes magos, el ratoncito, volar… y a cambio empieza el acceso al mundo del conocimiento racional, del razonamiento. Muy necesario para ser adulto, pero una lástima para la capacidad creativa de ese nuevo adulto.
Saludos filosóficos

f-menorca dijo

Pero hablamos del conocimiento del bien y del mal, o al menos esto es lo que nos vendieron. De hecho el niño en su inocencia, no tiene este concepto, se lo inculcamos nosotros. Nene caca, esto no se hace, no, bien, mal. Es la educacion, concebida como violencia contra los instintos naturales del niño. Digamos que lo que hacemos es adaptar al niño a nuestra sociedad.

Lita Gomez dijo

el bien y el mal , ¿donde empieza uno y termina otro?
un abrazo

bandama4 dijo

Querido amigo cada vez haces relatos mejores que los anteriores cuando es realmente bastante difícil que puedas superarlos pero lo consigues y encima logras captar la atención del lector para degustar cada uno de los detalles que estableces con acierto y eficacia. Es un lujo poder leer cosas como estas y te lo digo de verdad.

Cuidate.

uru dijo

La tentación es la televisión. Cada día me sorprendes más. Tu relato, a parte de ser divertido, va más allá. Das que pensar y eso es lo más importante que puede dar un escritor. Coincido con bandama, es un lujo leer relatos como este.
Mooolts petons

Ilona Gogh dijo

Xarbet…al parecer no me expliqué bien…, pensé que se sobreentendería mi ironía.
Fallé, pues sí se puede interpretarlo como se ha hecho…Fallé yo.
Coincido plenamente en que cada uno es responsable de sus actos.

Abrazos

f-menorca dijo

Ilona, aqui nadie falla, los comentarios se hacen siempre a salto de mata, y a veces hay que matizarlos porque es dificil expresarse bien en pocas lineas. Yo sigo diciendo, que los post pueden ser más o menos buenos, pero que los comentarios son los que completan y complementan todo. Gracias Ilona.

Ilona Gogh dijo

Tienes toda la razón..! Faltan siempre los demás signos 😉
Abrazos

Violeta-

Violeta- dijo

¡Menudo relato! es toda una tentación

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20 Octubre 2008 - Posted by | Relatos

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