X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

Un Confesionario adaptado

Tengo que reconocerlo, soy un cura atípico, es decir, no es que no sea normal, ni nada de eso, sino que hay cosas que no me van, que no puedo con ellas.

Yo, cuando salí del seminario, acepté todo lo que implica ser cura, el voto de pobreza, este no hubiera importado que lo hiciera, pero bueno, lo hice. El voto de castidad, ¿a un cura se le supone no? Pues eso, voté por la castidad, aunque creo que no salió elegida, más bien salió el sálvese quien pueda, que el asunto de los bajos es territorio apache y allí no manda ni dio..genes.

Me aprendí bien la liturgia, los cantos gregorianos, los protocolos, lo del copón, lo de levantar los brazos, lo de bendecir, todo bien, muy bien, y además con arte, con parsimonia torera, vamos.

Pero lo que no soporto, lo que no puedo aguantar es lo del confesionario. Esto es superior a mis fuerzas, es agotador, insoportable, tedioso, porque te- dioso viene de Dios no? Como Te Deum, Pues eso, tedioso.

De entrada, meterme en un cajón, ya me produce un no sé qué, porque además es de madera, sabéis? No os dais cuenta, cajón – madera – madera –cajón, menos mal que uno está sentado dentro que igual lo ponen para que me acueste y me da un patatús.

Pero claro, entra dentro de los gajes del oficio, por lo que tuve que acostumbrarme a meterme en aquel lugar del demonio. Asi que que por las mañanas, a las seis, cuando no había nadie en la iglesia, me sentaba ahí dentro, e intentaba habituarme al medio. Fue difícil, lo reconozco, al final tuve que recurrir al truco de las estampitas, para que aquello fuera más llevadero.

Puse en el bolsillo de la sotana una foto de mi mamá, una de una playa muy bonita, con un mar azul precioso, y una de unas nubes recortadas en el cielo. No las pude dejar fijas, ya que en la de la playa había además algunos bañistas, es decir, algunas bañistas, pero poquita cosa, solo estaban en primer plano, no impedían la vista general del conjunto.

Y así, cada vez que tenía que confesar, me ponía enfrente las fotos con unas chinchetas y me parecía menos lúgubre el cuchitril, todo es adaptarse, con un cojín y un reposa pies, el cenicero de pié, no fuera a tirar la ceniza al suelo, con la botellita de agua del Carmen por si alguien se desmayaba, pues quedaba bastante habitable.

Y es que, claro, hay gente que no respeta nada, te ven allí dentro, y sin consideración alguna, vienen a que les confieses.

Lo morbosa que es la gente, ¡cielos¡ no les basta con pecar, que vienen a contártelo con pelos y señales, como si te lo quisieran echar en cara, como diciéndote que eres un mal cura que no consigues que no pequen. Que estudien mas en sus casas, que se aprendan las misas de memoria y pecaran menos, ¡leñe¡ que no todo se puede hacer en la iglesia,

Y encima, vienen como vienen, que el otro día una chica muy recetadita ella con su rebeca cerrada hasta el cuello, con su faldita plisada y calcetines blancos, que yo la tenia vista desde el pulpito, sentada con la falda entre las piernas para que no se le viera nada, estúpida, como si desde el altar que está más alto se pudiera ver nada.

Y acabada la misa se vino al confesar, y se puso allí, arrodilladita, con la rebeca que antes estaba cerrada completamente abierta, y debajo un top, corto por arriba y corto por abajo, que por el escote, hasta la cinturilla de la falda se le veía. Será joia… Ni siquiera con el truco de mirar la foto de las bañistas conseguía apartar la vista de aquellos melones. Claro, los de la foto estaban fijos, allí con su chincheta, y estos bamboleando debajo de mi… Esto puede ser malo hasta a la vista, como está la rejilla por medio, la visión se divide en múltiples cuadritos y te vuelves loco intentando juntarlos todos, y sobre todo, por buscar en cuál de ellos está el pezón. Y luego se queja mi asistenta de que tengo los bolsillos de la sotana agujereados. Si ella supiera…

Pero esas no son las peores, vino una tipa el otro día, tendríais que haberla visto, vieja, arrugada, con los pezones mirando a Satanás, zancuda, semituerta, halitósica, tuve suerte porque el día anterior había cambiado la banqueta por una butaquita con orejeras, que si no me desnuco al tirar de repente la cabeza hacia atrás. Total que aquel esperpento de mujer, viene y osa… ¡osa¡ confesarse de que ha sido infiel a su marido y que se ha acostado con otro…

No me dio un ataque de risa porque aun estaba noqueado con su aliento, que si no, me descojono allí mismo… Acostarse con otro… seria algún otro perro sarnoso de la calle, que si no, dudo que alguien se atreva con semejante armario. Joder que trago, al final no sabía si absolverla o felicitarla, eso sí, como penitencia la envié a hacer gárgaras que era lo que necesitaba.

Y el viejecito. Vino el otro día un viejecito, que su problema es que ya no se le pone como se le debe poner cuando intenta follar con su mujer, y viene a mí a contarme sus penas, que tengo su mismo problema pero al revés, que se me pone como no se me debe poner. ¡Qué espabile coño¡ que a su edad hay cosas que ya no se preguntan… yo les digo a esos, que usen los preliminares, que son muy importantes, sobre todo usar la lengua, mucha lengua, y el muy tonto que me responde… Es que mi mujer es sorda…

Total, que tal como iba el asunto, y con la afluencia que había, tuve que hacer algunos cambios.

De entrada, ponerle puerta y llave. Nada de cortinita. Iba a poner un confesionario de uso privado y personal, como dirían ahora, “adaptado”. También sustituí la celosía del ventanuco por un cristal que permitiera ver de dentro afuera pero no al revés. Y puse un micro con unos auriculares para la comunicación.

Pero lo más importante no era eso, lo más importante era la adecuación interior mediante la cual iba a lograr la necesaria tranquilidad de espíritu para oír la confesión en paz. Lo de las fotos y las chinchetas estaba pasado de moda, lo cambié por un portafotos digital que iba pasando secuencialmente las fotos. Así, tuve espacio suficiente para poner dos estantes. En el primero una botellita de vino de misa y una copa de cristal fino, en la superior un surtido de cajas de bombones.

A partir de aquel día, las confesiones fueron mucho más placenteras y agradables, feligrés que venía, copita de vino para limpiar la boca y bombón al canto.

Mientras oía la confesión, el manjar se diluía plácidamente en la boca, aportando dulces sensaciones a mis papilas gustativas. De vez en cuando un sorbito de vino aromatizaba y potenciaba el sabor del chocolate fundiéndose en el crisol del paladar. Al final, y antes de la absolución, otra copita para limpiar la boca y poder vocalizar debidamente la penitencia.

Todo iba de maravilla, hasta un día aciago, en el que vinieron más confesantes de lo habitual.

Estuve horas dándole que te pego durante más de dos horas. Prácticamente acabé mis provisiones de bombones y tuve que sacar la botellita de vino de reserva que estaba escondida debajo de la butaquita. Cuando al fin terminé, salí un poco piripi del garito.

También fue mala suerte que en aquel momento entrara aquel periodista a visitarme. Las fotos que me hizo con la barbilla sucia de babas de chocolate, la pechera de la sotana manchada, y la botella que llevaba cogida del gollete, porque aún quedaba un culín y pensaba acabármelo en la sacristía, fueron un acto miserable, de traición a la santa madre iglesia. Además me había dejado la puerta del confesionario abierta, y la gente que son unos desagradecidos, no entendieron que lo hubiera adaptado a mis necesidades básicas, las fotos del marco digital tampoco ayudaron mucho a demostrar mi inocencia.

El obispo pretendía que me recluyera en una celda de un convento para hacer penitencia. Tuve que darle con el candelabro en la cabeza. Uno al fin y al cabo, tiene sus prontos.

Aquí estoy bien, estoy en la cocina, me ocupo de la pastelería y de los postres. Estoy en la cárcel.

8 Octubre 2008 - Posted by | General |

2 comentaris »

  1. jajajajajajajajjajajajaja buenísimo …lo que se pierde el club de los jueves con tantas normas absurdas…

    Genial, genial , genial…Lo más gracioso , ingenio puro…y sabía ironía está aquí…

    Tendrías que publicarlo entero en la comunidad, ..lo publicas sin poner Club d elos jueves y le cambias el título ..de verdad…me he partido de risa…está genial…

    besos

    Comentari per colombine | 11 Octubre 2008 | Resposta

  2. no sé que te parecerá..pero por lo menos éste , yo lo dejaría a dos columnas en vez de tres…tu verás..

    Comentari per colombine | 11 Octubre 2008 | Resposta


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