X A R B E T

Yo soy yo, y comparto circunstancias

UN PSIQUIATRA EN APUROS

Escrito por: f-menorca el 02 Sep 2008 – URL Permanente

Yo había decidido ya dar por finalizada mi serie escatológica, no está la comunidad para alegrías y uno tiene que ir protegiendo su reputación, no sea que alguien vaya diciendo por ahi que soy monotemático y que no pienso en nada más, pero lo prometido es deuda, y esta mañana le he lanzado una amenaza al psiquiatra de nuestra comunidad, y ahí va el envite. Va por ti, maestro, desde Bostwana.

El Dr. Hidalgo se agitaba nervioso en su silla, estaba nervioso, preocupado y cabreado, todo a la vez, no sabía si iba a ser capaz de seguir el ritmo que le imponían sus pacientes. El, cuando eligió su carrera profesional, no pensaba que las cosas serian así.

Tenía que pensar, necesitaba urgentemente pensar. O quizá: ¿necesitaba un psiquiatra?, pero no, claro que no, el psiquiatra era él.

Tardó apenas dos meses, después de abrir la consulta de “psiquiatra de familia”, en darse cuenta que entre la teoría y la práctica había un abismo lleno de cardos. Con todo, puso todo su empeño y su –por qué no decirlo- su ingenuidad en intentar hacer su trabajo tal y como él creía que tenía que ser. Pero de alguna manera había algo que él no podía elegir, y eran sus pacientes.

Llamaban al teléfono, concertaban una cita, y ya tenias pacientes. De hecho, lo que habría que hacer era un proceso de selección previo, pero como no existía, cuando te dabas cuenta, ya tenías el presunto encima de las pestañas.

Y es que Juan Hidalgo, estaba convencido de que la mayoría de los pacientes que venían a la consulta con sus hijos a rastras, lo que necesitaban más que asistencia médica era una dosis de besos y azotes en la debida proporción de diez a uno.

Ya sé, que me diereis lo de que no se debe pegar a los niños, que esto es violencia y que te pueden denunciar, pero a mí que no me vengan con monsergas, un cachete no es pegar, y yo lo sigo considerando necesario. Sobre todo si el niño se da cuenta que no te apetece pegarle.

A veces, Juan, estaba tentado de coger a los padres y decirles: Pero vamos a ver, ¿usted se mira de vez en cuando a su hijo? Porque mirar y ver no es lo mismo, y no es lo mismo oír que escuchar. A veces, con una buena dosis de mirar, escuchar y hablar, se evitan muchas visitas al médico. Pero los pacientes erre que erre.

Y aquel día en el que empieza nuestro relato, Juan Hidalgo estaba tan desasosegado que tuvo que ir corriendo al baño porque le habían venido de repente unos tremendos retortijones que amenazaban lluvia dorada.

La digamos evacuación forzosa vía rectal tuvo efectos benéficos y terapéuticos, y la tranquilidad volvió a su mente y a su espíritu y pudo dar paso al siguiente paciente, que hacía ya rato que estaba esperando.

Pero la secuencia se hizo cada vez más frecuente. Venían unos pacientes de esos de “apaga y vámonos” y apenas podía terminar la consulta para irse rápidamente a …. cagar, ¿por qué no decirlo?, tenía que reconocer lo evidente, algunos clientes le producían cagalera.

Al fin y al cabo, esto es algo habitual en muchas profesiones, hay clientes buenos, medianejos y malos de solemnidad, y además, normalmente, el cliente nunca tiene razón, aunque haya que dársela.

Pero, pese a todo lo que se decía para convencerse que lo suyo era normal, no estaba tranquilo, porque lo que él llamaba “la secuencia”, se hacía demasiado evidente y además se había completado y perfilado.

El guion secuencial era el siguiente: Cliente digamos “de bofetada”, retortijón, apreturas y evacuación, pero como tanto dispendio necesita reposiciones, pues tenía que ir ingiriendo algo entre clientes, para no quedarse en los huesos.

Y tuvo que tomar medidas correctoras, en vez de dos clientes por hora, programó tres cada dos horas, así tenía más o menos diez o quince minutos para hacer sus necesidades de entrada y salida.

Y, para aprovechar el tiempo, puso en los aseos, un armario en que había diferentes tipos de galletas y complementos alimenticios. Pero esto trajo algunos problemas:

No todos los alimentos le iban bien, algunas cosas porque no le apetecían, otras porque engordaban, y otras porque los efectos secundarios eran desagradables. Bueno, eso de efectos secundarios era un eufemismo, mejor seria calificarlos de daños colaterales que está más de moda.

Resulta que su tránsito intestinal era tan rápido y eficaz que a la segunda vez que iba al “aseo-comedor” como él lo llamaba, sacaba lo que había ingerido la primera, y claro, a veces los desechos no son muy agradables.

Recordaba que al principio traía una especie de obleas que estaban hechas de arroz, y las caquitas eran tan blancuzcas que parecía que estuviera enfermo. Y cuando se decidió por la fruta, aquello parecían los chorros del oro, o el increíble Hulk, según la fruta, y había ya desechado los yogurts y las galletas maría por motivos similares.

La solución vino al descubrir las galletas “Príncipe de Beukelaer”, que eran las que más equilibrio de consistencia, color y olor daban a sus deposiciones

Las descubrió por casualidad en el súper, y cuando vio la composición se dio cuenta que había encontrado lo que buscaba.

El envase ponía: ”Harina de Trigo (47%), Crema de chocolate (30%), Azúcar, Grasa vegetal hidrogenada, Cacao desgrasado en polvo (16%), aroma de vainilla, Azúcar, grasa vegetal. Huevos, jarabe de glucosa y fructosa, lactosa y proteínas de leche, sal, gasificantes: carbonato ácido de sodio, carbonato ácido de amonio, aroma de vainilla”.

El secreto estaba en el ultimo ingrediente, en los gasificantes: el ácido de sodio daba un poco de expansión flatulenta y el ácido de amonio, inevitable, estaba compensado por el aroma de vainilla. Era el complemento perfecto para su consulta, y además tenían buen sabor.

Así que el protocolo de actuación (“protoculo” en realidad) era el siguiente: Antes de empezar cualquier visita, galleta al coleto, y trago de agua. Al acabar, si había lugar, que era casi siempre, visita al aseo-comedor y otra galleta mientras esperaba sentado en la taza.

Pero claro, había también otros daños colaterales con los que no contaba. Los daños digamos de rozamiento, fricción y cierre de esfínteres. Al fin y al cabo, todo eso son mecanismos regulados por los principios de la física, por lo que tuvo que recurrir al uso intensivo de lubricantes, vasoconstrictores y anestésicos.

Y claro, esto no es mucho, pero si a eso le sumas el tranquilizante para aguantar a tu mujer, el que tienes que tomar para aguantar a la suegra, el de los cuñados, la aspirina para el infarto, la crema anti arrugas, la de el brillo de la frente, el desodorante, la loción de afeitar, el espray para el olor de los pies, el talco en los calzoncillos… Resulta que sales de casa hecho un pincel, pero pringado hasta los mismísimos.

Y el Dr. Hidalgo, hizo lo que tenía que hacer, puso el cartel de cerrado en la puerta, y aceptó la plaza de director de aquel frenopático que al fin y al cabo, allí, si que estaban locos de verdad.

Y vivieron felices y cagaron perdices.


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17 comentarios · Escribe aquí tu comentario

conciertoarte dijo

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA….APLAUSOS…BRAVOS…OLES…Y TODO TIPO DE EXPRESION PARA FELICITARTE QUERIDO XARBET… Y LO PONGO EN MAYUSCULAS!!!!…
¡Que bueno, de verdad!

Psiqui… ya tienes emoticones… te falta el del  retortijón…

psiquiatradefamilia dijo

!Has acertado de pleno en tantas cosas!!!
Con respecto a tantas cosas que no se por donde empezar…

Desde el tratamiento: (Juan Hidalgo, estaba convencido de que la mayoría de los pacientes que venían a la consulta con sus hijos a rastras, lo que necesitaban más que asistencia médica era una dosis de besos y azotes en la debida proporción de diez a uno.). (A veces, con una buena dosis de mirar, escuchar y hablar, se evitan muchas visitas al médico.)

Hoy precisamente iba pensando en poner galletas en diversos sitios escondidos por el hospital para ir comiéndolas a modo de “avituallamiento”, pero ya no me atrevo, por los efectos colaterales… Yo siempre como todas las galletas que encuentro por los cajones. Como “gorroneaba” todas las galletas del hospital, me compré 3 cajas de galletas “Príncipe de Beukelaer”, tiré dos ya rancias porque prefería las “maría” gorroneadas…

Y del temita escatológico, no veas lo poco estreñidos que somos los psiquiatras, que normalmente estamos todos “de los nervios nerviosos”…

Excelente!!!, como no podía ser menos viniendo de tí!!!
Saludos

f-menorca dijo

Sabes psiqui que lo he escrito con cariño. A veces, de los lugares mas insospechados salen temas para un relato, y hay que aprovecharlos. Un cordial saludo.

-enrique

-enrique dijo

Tio. Es que tienes un ritmo tojonudo en los relatos. Me he reido bien. Gracias.

mayca1523 dijo

Muy buen post, gracioso y extremadamente detallista jejejeje.
Un saludo Xarbet.

Lita Gomez dijo

muy bueno , me encanto
gracias

uru dijo

Final feliz para el doctor Hidalgo ajajajjajajajaja
Que buenoooo, aunque debo reconocer que… me estan entrando unos… unos retortijones que… pues… lo siento pero… ¿donde están mis galletas????
jajajjajaja
Besotes felices de esfinter liberado!!!

PinK Panther dijo

JaJaJaJaJa. Muyyyyyyy, bueno. HUMOR MARRON, y sobre un tema bastante bien elejido. Genial.

cabildeos dijo

muy buen humor, realmente muy bueno

GLHORIA

GLHORIA dijo

JAJAJAJAJA BUENISIMO MI NIÑO REIR ES BUENO.

UN ABRAZO GLORIA

morenteardila68 dijo

je,je,je,je, Tú eres de los mios
de los mios
de los mios
delos mios
de
los
mi
os
¿Estoy loca? jajajjaj
Un saludo R.M.

f-menorca dijo

el Doctor Hidalgo os saluda afectuosamente y esta contento que esteis de acuerdo con el.

d-yanera dijo

Muy bueno, que talento! Y que sentido del humor tan original, como humor negro. Bicos.

julio navarro (jpolinya)

julio navarro (jpolinya) dijo

Què bo, no l’havia pogut llegir a l’oficina, per culpa dels punyeteros controls cada vegada més estrictes.

Una llàstima que suspenguis la teva sèrie. Esper que tornes a ella de quan en quan. Ara ja tens el permís del psiquiatre.

Salut

Violeta

Violeta dijo

Ole! Al menos uno con final feliz  Me encanta la serie escatológica!!! ¡viva la mierda!-con perdón. No, en serio, me gusta como de una excusa tan fea (sucia, pestosa, etc) sale algo de calidad, eso si que es reciclaje y lo demás tonterías!!! 

Un abrazo!

Ilona Gogh dijo

Jejje Amigo…….cuánto ingenio y razón llevas en ese relato!
Uno va corriendo en la lectura de acuerdo al ritmo que lleva a ese Dr. Hidalgo a evacuar lo que lew indigesta……..jajjja
Muy bueno, Xarbet, muy bueno!
Seguiré actualizándome…
Un beso.

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20 Setembre 2008 - Posted by | Relatos | ,

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